La vida en la prehistoria

1. ¿Qué es la historia?

La Historia es una rama de las ciencias sociales que estudia la evolución y acontecimientos vividos por el hombre a lo largo del tiempo. El conocimiento del pasado es fundamental para poder entender el presente como resultado de un largo proceso de transformaciones  culturales, sociales, políticas y económicas. Conocer el pasado nos ayuda a tener una visión crítica de los hechos y nos permite analizar el mundo en el que vivimos con mayor libertad. El ser humano es el protagonista de la historia pero no debe ser estudiado como individuo aislado, sino en el contexto de la sociedad en la que vivió.

1.1. Sus fuentes.

Para reconstruir el pasado los historiadores utilizan fuentes históricas, es decir, documentos, objetos o testimonios que nos transmiten el conocimiento total o parcial de los hechos que sucedieron. Podemos distinguir dos tipos de fuentes históricas:

  • Fuentes directas (o primarias): Nos transmiten la información sin necesidad de intermediarios. En el caso del estudio de la prehistoria se recurren a ciencias como la paleontología, que estudia los restos óseos de seres del pasado (fósiles). O la arqueología, que reconstruye el pasado  a través del estudio de los objetos, utensilios y monumentos de la antigüedad.
  • Fuentes indirectas (o secundarias): Son aquellas en las que sí hay intermediarios en el registro de la información. Y la persona que expone los hechos (no los vivió en primera persona) introduce elementos de interpretación.

2. Las etapas de la Historia.

Para situar en el tiempo un acontecimiento concreto del pasado empleamos la cronología, que utiliza diferentes unidades:

  1. Año: 365 días
  2. Lustro: 5 años
  3. Década: 10 años
  4. Siglo:100 años
  5. Milenio:1000 años

En Europa y en los países de cultura occidental, el punto de referencia temporal es el nacimiento de Cristo (año 1). Los hechos ocurridos antes de esta fecha se datan a.C (antes de Cristo) y los que sucedieron después, d.C (después de Cristo). Por ejemplo, el filósofo Platón murió en el año 347 a.C. y el emperador romano Octavio Augusto lo hizo en el 14 d. C.

Otro eje fundamental de la historia es el espacio. Debemos recordar que la comprensión de la Historia siempre requiere determinar cuándo y dónde se desarrollan los hechos: el tiempo y el espacio. Desde el punto de vista de la cronología (tiempo) y para facilitar el estudio del pasado, los historiadores han dividido la historia de la humanidad en períodos llamados edades.

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El que nos ocupa en este tema inicial es la Prehistoria, que es la etapa de la humanidad que va desde la aparición de los primeros homínidos hace 2,5 millones de años hasta el descubrimiento de la escritura hacia el 3.500 a.C. Al ser un período de tiempo tan largo se divide, a su vez, en tres subperiodos: paleolítico, neolítico y edad de los metales.

3. Los primeros seres humanos.

Entre aproximadamente  7 y 5 millones de años se produjo la división entre la evolución humana y la de los chimpacés. Lamentablemente los restos fósiles que nos permiten explicar este proceso son muy escasos y controvertidos. Pero todos tienen unas características comunes que los definen: son bípedos, de reducido tamaño, diferencia física entre machos y hembras (dimorfismo sexual), viven en zonas boscosas, poseen un esmalte  dentario grueso, un ligero crecimiento del cráneo y una reducción de los dientes caninos.

Llamamos hominización al largo proceso por el que la especie humana se fue diferenciando de los demás primates y adquiriendo unas características propiamente humanas. Los primeros homínidos aparecieron en África y desde allí colonizaron el resto del planeta. Al principio eran vegetarianos, pero debido a los cambios en el clima tuvieron que incluir la carne en su dieta y esto permitió el aumento del tamaño del cerebro.

En la actualidad, los restos de homínidos más antigüos conocidos y que comenzaron a caminar erguidos se remontan hasta los 6 millones de años como el  Orrorín, el Ardipithecus Ramidus (5,7 millones de años) o el Australopithecus Anamensis (4,2 millones de años).

 

Esquema de la evolución humana (FUENTE: www.museodelaevaluaciónhumana.com)

  • El Homo Habilis, vivió hace unos 2,3 m.a., fabricaba sus propias herramientas de piedra y se expandió desde la actual Etiopía a todo el continente africano.
  • Hace 780.000 años apareció el Homo Antecessor; antecesor común del Hombre de Neandertal y del Hombre de Cromagnon. El Neandertal vivió en una época glacial y convivió con el Homo Sapiens, pero acabó extinguiéndose hace unos 25.000 años.
  • Hace 195.000 años apareció el Homo Sapiens, nuestra especie actual. Con una mayor capacidad craneana, y con la capacidad de desarrollar unos complejos sistemas simbólicos en los que basaron sus sociedades.

Colonización humana del planeta (FUENTE: Jose A. Bermúdez en Banco de imágenes del INTEF)

4. El Paleolítico: una economía recolectora y cazadora.

El Paleolítico (“piedra antigua”) es la primera etapa de la prehistoria. Va desde surgimiento de los primeros seres humanos (2,5 m.a.) hasta el nacimiento de la agricultura hacia el 10.000 a.C. Es un periodo muy largo caracterizado por unas sociedades que se alimentaban de la caza, la pesca y la recolección de frutos silvestres, raíces, larvas, huevos y crustáceos. Las mujeres pudieron dedicarse a la recolección y los hombres a la caza de mamuts, caballos, ciervos, bisontes, renos, toros, etc.

Los utensilios que utilizaban estaban relacionados con las tareas de subsistencia y eran cada vez más pequeños y especializados. Estaban hechos principalmente de piedra (silex), de madera o hueso. Existían gran variedad de objetos: propulsores, arcos, flechas, puntas triangulares, agujas, buriles entre otros.

Elegían lugares de fácil acceso al agua y con caza abundante para instalarse temporalmente, desplazándose a otra zona cuando los recursos comenzaban a escasear. Llevaban una vida nómada. Se organizaban en clanes o grupos familiares cerrados de 30 ó 40 individuos.

Buscaban lugares resguardados para instalarse como cuevas y cavernas, y cuando el clima lo permitía al aire libre o en pequeñas cabañas. El descubrimiento y control del fuego por el Homo Erectus hace 1,5 millones de años les permitió combatir el frío, iluminar las cuevas, cocinar alimentos, defenderse de animales y de otros hombres.

 

Formas de vida durante el Paleolítico (FUENTE: Jose A. Bermúdez en Banco de imágenes del INTEF)

Las primeras manifestaciones artísticas de la prehistoria que conocemos tienen unos 40.000 años de antigüedad y se realizan en el Paleolítico Superior Estas manifestaciones artísticas las clasificamos en:

  • Arte mobiliario: incluye los objetos de adorno, de la vida cotidiana o de función desconocida que pueden ser transportados de un lugar a otro. Un ejemplo son las Venus Paleolíticas como la de Willendorf. Estos objetos podían estar fabricados de piedra, hueso o marfil.
  • Arte rupestre: engloba las pinturas y grabados que el hombre del Paleolítico Superior nos ha dejado en las paredes de las cuevas y abrigos en los que habitaba. En ellas se reproducen animales con una sorprendente perfección así como diferentes signos, manos y figuras geométricas.

Hacia finales del Paleolítico, sobre el 10.000 a.C., se produjo un cambio climático que puso fin a la última glaciación. Los hielos se retiraron y se produjo un cambio en los recursos y en las formas de vida del hombre. Mamuts, bisontes, renos y caballos se extinguieron o emigraron hacia el norte y tras ellos se desplazaron muchos grupos humanos. Los que decidieron quedarse tuvieron que cambiar su dieta y adaptar sus instrumentos a esta nueva situación. Esta etapa se denomina Mesolítico.

5. El Neolítico.

Este cambio climático iniciado en el Mesolítico continuó e  hizo aumentar la temperatura de la Tierra en los incios del Neolítico, derritiendo parte de los hielos en Europa, Asia y América del Norte. Las grandes extensiones de tundra se convirtieron en bosques, los animales hervíboros se fueron al norte buscando el frío, lo que provocó la escasez de caza. Se produjo un aumento de especies vegetales en Próximo Oriente y Europa (cebada y trigo silvestre), Asia (mijo y arroz) y América (maíz). El aumento de las temperaturas permitió a los humanos salir de las cuevas y comenzar a instalarse en poblados al aire libre, iniciando poco a poco un proceso de sedenterización que daría lugar a la conocida como “revolución neolítica”. Es decir, un profundo cambio económico y social que permitió el pasó de una sociedad cazadora y recolectora a otra agricultora y ganadera.

Este proceso produjo modificaciones en el estilo de vida y en las herramientas utilizadas. Los útiles se perfeccionaron y surgieron técnicas novedosas como el trabajo de la piedra pulimentada. Algunas nuevas herramientas fueron azadas para cavar, hoces para segar, hachas, picos, molinos para el grano, etc. También se descubre la cerámica, que permitió guardar el grano y los líquidos, y el tejido para fabricar prendas de vestir. El ser humano aprendió los ciclos naturales de las plantas y lo aplicó para obtener nuevos alimentos con los que asegurar su subsistencia como el trigo, centeno, cebada, arroz o maíz. Comenzarían a mantener en cautividad animales salvajes que tenían a su alcance, domesticando ovejas, cabras, perros o bueyes.

La agricultura permitió a los seres humanos hacerse sedentarios, instalándose cerca de las tierras que cultivaban y al lado de los cursos de agua. Los primeros asentamientos favorecieron la aparición de poblados formados por pequeñas cabañas hechas de barro y paja, situadas en zonas poco elevadas.Surgió el concepto de propiedad privada. La tierra, o los utensilios pasarían a tener un carácter personal, y esto originó las primeras desigualdades sociales y, en consecuencia, las primeras formas de poder político.

Formas de vida durante el Neolítico (FUENTE: Jose A. Bermúdez en Banco de imágenes del INTEF)

El culto a los muertos sigue siendo muy importante. Se enterraban con ajuares y realizaban ritos religiosos. La pintura, la escultura y la cerámica alcanzaron un gran desarrollo. A finales de este período aparecen monumentos megalíticos con una clara función funeraria y religiosa como los dólmenes, los menhires, los cromlechs o los sepulcros de galería.

6. La Edad de los Metales.

Es la tercera gran etapa de la prehistoria. Surge entorno al 4.000 a.C. como necesidad de obtener nuevos materiales para fabricar herramientas. Se desarrolla gracias a la invención de la forja que permitió moldear los metales, fundamental para su evolución técnica y cultural. Podemos dividirla en tres etapas según el metal utilizado en cada una de ellas:

  • Edad del Cobre o Calcolítico (4.000 a.C.). El cobre fue el primer metal que se trabajó, pero los utensilios realizados eran frágiles y poco consistentes.
  • Edad del Bronce (3.000 a.C.).  El bronce es una aleación de cobre y estaño y permitió la fabricación de armas y utensilios agrícolas (hachas, picos, arados) mucho más resistentes.
  • Edad del Hierro (1.000 a.C.). El mineral de hierro es mucho más abundante y resistente que los anteriores, y su descubrimiento y conocimiento de fabricación (siderurgia) dio a sus poseedores un gran poder.

La generalización del uso de los metales produjo grandes cambios en la sociedad y la economía de la época:

  • Surgieron nuevos oficicios, además de agricultores y campesinos: los mineros (extraían el mineral), los herreros (realizaban armas y utensilios), los artesanos (adornaban los nuevos objetos producidos) y los comerciantes (intercambiaban productos e incluso contactaban con pueblos muy distantes).
  • Nuevos instrumentos para trabajar el campo como el arado.
  • Una población mejor alimentada aumentó en número y los poblados neolíticos se convirtieron en ciudades.
  • Esto provocó una gran complejidad social debido a la acumulación de riqueza y de poder. Los grandes propietarios se convirtieron en los gobernantes de las ciudades, los conflictos por el control de las mismas llevó a la creación de ejércitos y a la construcción de murallas para contener los enfrentamientos.

Formas de vida durante la Edad de los Metales (FUENTE: Jose A. Bermúdez en Banco de imágenes del INTEF)

Desde el punto de vista artístico, el arte megalítico iniciado a finales del Neolítico, continuó también en la primera etapa de este periodo. Las construcciones a base de grandes piedras (megalitos) fueron utilziadas para marcar el territorio (menhires), como lugares sagrados, de culto o enterramientos (dólmenes, tumbas de corredor, crómlech).

7. La Prehistoria en la Península Ibérica.

La Península Ibérica es un lugar muy importante para el estudio de nuestra Prehistoria por su situación geográfica y por el hallazgo de los restos de homínidos más antiguos de Europa occidental. Los primeros representantes del género homo  llegaron a la Península provenientes de África hace unos 900.000 años (Homo Antecessor). El Antecessor fue un homínido anterior al Hombre de Neandertal y al Sapiens. Restos de Neandertales los encontramos en diferentes lugares de España: Atapuerca (entre hace 45.000 y 35.000 años), en el Sidrón (Asturias), en la Sima de las Palomas (Murcia), Cova Negra (Valencia) y Banyoles (Gerona). El Homo Sapiens llegó a la Península hace unos 40.000 años.

7.1. El Paleolítico (1,3 millones de años – 8.000 años)

Paleolítico Inferior. (1,3 millones de años – 100.000 a.C.)Las evidencias más antiguas de presencia humana en la Península las encontramos en el yacimiento de Orce (Granada) hace 1,3 millones de años y en el yacimiento de la Gran Dolina (Atapuerca, Burgos) hace 900.000 años. En este último encontramos los restos del Homo Antecessor, un antepasado común del Hombre de Neandertal y del Homo Sapiens. Además de estos restos, en la Península Ibérica se encontraron otros fósiles y herramientas de este periodo. Otros lugares importantes son Torralba y Ambrona (Soria), y la Cova de Bolomor (Valencia).

Paleolìtico Medio (100.000 a.C. – 40.000 a.C.)En este periodo tuvo lugar la última glaciación Würm (última glaciación del Cuaternario), un periodo de frío que obligó a los pobladores de la P. Ibérica a refugiarse en las cuevas y abrigos rocosos. De este periodo se han encontrado muchos restos de herramientas de piedra como raederas, puntas o cuchillos en yacimientos como la cueva de El Castillo (Cantabria), Lezetxiki (País Vasco), Peña Miel (La Rioja) y L´Arbreda (Girona).

Paleolítico Superior (40.000 a.C. – 5.000 a.C.)En esta última etapa del paleolítico llega el Homo Sapiens a la P. Ibérica. Posiblemente convivió con el Hombre de Neandertal y fuera el causante de su extinción hacia el 30.000 a.C.

El Homo Sapiens vivía en cuevas y abrigos rocosos que decoraba con pinturas, posiblemente, con una finalidad mágico-religiosa. Además, en este periodo hubo una especialización de las herramientas de piedra y se usaron nuevos materiales como el hueso.

Yacimientos Paleolíticos (FUENTE: Jose A. Bermúdez en Banco de imágenes del INTEF)

De este periodo son también las manifestaciones de arte rupestre más antiguas realizadas por el hombre. Se desarrollaron principalmente en dos zonas:

  • Franja cantábrica (a partir del 30.000 a.C.) en cuyas cuevas y abrigos se  representaron de forma naturalista animales aislados (bisontes, caballos o ciervos) con colores ocres y negros. Los yacimientos más importantes son la cueva de Altamira (Santander) y la de Tito Bustillo (Asturias)
  • Área mediterránea o levantina. (a partir del 6.000 a.C.) destacan las pinturas en abrigos al aire libre donde se representan de forma más esquemática y en grupo, escenas de carácter narrativo donde aparece la figura humana (cacerías, danzas rituales o tareas cotidianas de recolección). Los mejores ejemplos los tenemos en Cogull (Lleida) y Valltorta (Castellón).

Arte rupestre peninsular

7.2. El Neolítico (5.000 a.C. – 3.000 a.C.)

Se desarrolló en la Península gracias a la llegada a nuestras costas valencianas de grupos procedentes de oriente que tomaron contacto con las autóctonas y lo difundieron por el resto de la Península. Trajeron innovaciones importantes como la agricultura, la ganadería, la piedra pulimentada, los tejidos o la cerámica. En función del trabajo de ésta, distinguimos en la Península varias comunidades neolíticas. En la zona mediterránea  se difundió la cerámica cardial, decorada con incisiones de conchas de moluscos. Y en Andalucía la cerámica almagra, de color rojizo.

7.3. La Edad de los Metales (3.000 a.C.)

La riqueza mineral de la Península propició el desarrollo de numerosas culturas que se enriquecieron por los contactos comerciales de pueblos extranjeros en busca de éstos. Distinguimos tres etapas:

  • Edad del Cobre o Calcolítico. Este periodo está asociado a la difusión de la cerámica campaniforme y a las construcciones megalíticas. Destacó el yacimiento almeriense de Los Millares, un poblado fortificado construido junto a unos yacimientos de cobre. En él se encontraron ricos ajuares funerarios en sus tumbas que nos indican contactos comerciales con lugares lejanos. En este periodo también se desarrollaron construcciones con grandes piedras (megalitismo) como en Los Millares (Almería), Menga y El Romeral (Málaga).
  • Edad del Bronce (1.800 a.C.). Esta etapa destaca la cultura de El Argar (Murcia- Almería), un conjunto de yacimientos que destacan por sus poblados, por el desarrollo tecnológico y los importantes intercambios comerciales. En este mismo periodo en las islas Baleares se desarrolla la cultura talayótica caracterizada por la construcción, a base de grandes piedras, de murallas, talayots (torres defensivas), taulas y navetas (tumbas).
  • Edad del Hierro. (1.100 a.C.) La llegada de pueblos colonizadores provenientes del centro de Europa (celtas) y del mediterráneo oriental (fenicios, griegos y cartagineses) trajeron la invención de la metalurgia del hierro. Gracias a ellos conocemos también las primeras noticias escritas  sobre nuestras tierras, lo que significa el paso a la etapa histórica de la Península Ibérica.

Yacimientos prehistóricos  (FUENTE: Jose A. Bermúdez en Banco de imágenes del INTEF)