Al-Andalus

1. ¿Qué es al-Andalus?

Aunque el origen del término no está claro, con él nos referimos al territorio de la Península Ibérica ocupado por los musulmanes tras su invasión en el 711, y que perduraría hasta la conquista de Granada por los Reyes Católicos en 1492. Su extensión fue variando a los largo de los casi 800 años de ocupación. Sus habitantes fueron los hispanomusulmanes, que convivieron con judíos y cristianos haciendo de esta región uno de los lugares más prósperos de Europa.

2. Origen

En la Península Ibérica, a finales del siglo VII, el reino visigodo de Toledo atravesaba una importante crisis política. Los monarcas elegidos no eran capaces de ejercer el gobierno real sobre su territorio, y las estructuras políticas del reino eran cada vez más débiles. Por el contrario, en el norte de África el avance del islam era imparable. Las tribus bereberes (grupos nómadas del norte de África) se habían integrado en la estructura política y militar del califato Omeya.

Evolución histórica del territorio de al-Andalus.

En la primavera del 711 el gobernador bereber de Tánger  Tariq cruzó el estrecho y reunió 12.000 soldados. Los nobles visigodos estaban enfrentados entre sí por la elección del rey Rodrigo en el 710. Dicha elección no fue reconocida por los hijos del monarca anterior (Witiza). Por lo que pactaron con los musulmanes una ayuda militar para derrocar a Rodrigo. 

El rey visigodo Rodrigo dirigiendo sus tropas en la batalla de Guadalete frente a las tropas musulmanas comandadas por Tariq ibn Ziyad (Fuente: Pintura de Bernardo Blanco, 1871, en el Museo del Prado, Madrid)

Las tropas del rey Rodrigo y las de Tariq se enfrentaron en julio del 711 cerca de Algeciras en la batalla de Guadalete. Rodrigo murió y Tariq comenzó la conquista de la Península a la que más tarde se le sumaría Musa. En menos de cinco años se hicieron con el control de  la mayor parte de ella, excepto Pirineos y la cordillera Cantábrica. En estos territorios surgieron los primeros núcleos de resistencia cristiana. La rapidez de la conquista podría explicarse por la tolerancia de los musulmanes con las ciudades que se rendían, y por el desinterés de la población no hispanovisigoda, por las luchas políticas entre los godos. Muchos nobles visigodos se convirtieron al Islam para conservar sus propiedades y su rango. En su expansión hacia el norte, los musulmanes cruzaron los Pirineos e intentaron su expansión por Europa. Pero fueron derrotados por los francos en la batalla de Poitiers en el año 732.

«El tercer año, habiendo ya combatido el mismo Tarik con Rodrigo, entró Muza Iben Nusair, y pereció el reino de los godos, y entonces todo el honor de la estirpe gótica pereció por el pavor y por el hierro. Acerca del tal rey Rodrigo, nadie sabe cosa alguna de su muerte hasta el presente día.Pero, dominada por los árabes la tierra junto con el reino, toda la flor de la estirpe goda pereció por el pavor y por el hierro. Puesto que no hubo en ellos una penitencia digna de sus delitos, y puesto que desoyeron los mandatos del Señor y lo establecido en los sagrados cánones, el Señor los abandonó, de manera que no poseyeran la tierra deseable. Y los que, asistidos por la diestra del Señor, siempre superaban los ataques enemigos y postraban las armas de guerra, por sentencia de Dios, vencidos por unos pocos, fueron reducidos casi a la nada, y se sabe que muchos de ellos permanecen hasta hoy sojuzgados. También la ciudad de Toledo, vencedora de todas las gentes, sucumbió vencida por los triunfos ismaelitas, y sometida a ellos les sirvió. Y así, conforme a sus pecados, España se derrumbó en el año 380 de los godos.»

Crónica Albeldense, en Crónicas asturianas, Ed. J. Gil Fernández, J. L. Moralejo y J. I. Ruiz de la Peña, Universidad de Oviedo, 1985, p. 257.)Mitre Fernández,Emilio. Textos y documentos de época medieval.(Análisis y comentario). 2. ed. rev. Barcelona, Ariel, 1998, p. 51.

3. Etapas de la conquista de al-Andalus

La presencia musulmana en la península fue larga, es por ello que su legado cultural también ha sido muy importante.

Emirato dependiente (711-756)

Al-Andalus  se convierte en una nueva provincia del Califato de Damasco. Fijó su capital en Córdoba, y estaba gobernada por emires (dependientes del gobierno en oriente) bajo la supervisión del califa.  

Los dirigentes árabes se quedaron con las tierras y ciudades más fértiles del sur y del levante, mientras que las del valle del Duero y del Ebro, con un clima más duro y menos productivas, quedaron en manos de bereberes. Este reparto comportó enfrentamientos entre ambos grupos musulmanes. 

Emirato independiente (756- 929).

En el año 750 se produjo la matanza de los omeyas a manos de los abasíes en Damasco. Abderramán logra escapar y llega a la península. Derrota al gobernador de Córdoba y se proclamó emir independiente de Bagdad en el 756 con el nombre de de Abderramán I. Representará la máxima autoridad política, aunque siguió aceptando la autoridad religiosa del califa. En los casi dos siglos de gobierno al-Andalus atravesó momentos turbulentos: enfrentamientos con los francos, con los cristianos y entre ellos mismos por las luchas internas y el cuestionamiento de la autoridad de los emires.

Los dirigentes árabes se quedaron con las tierras y ciudades más fértiles del sur y del levante, mientras que las del valle del Duero y del Ebro, con un clima más duro y menos productivas, quedaron en manos bereberes. Este reparto comportó enfrentamientos entre ambos grupos musulmanes. 

Califato de Córdoba (929-1031).

Abderramán III logró sofocar las revueltas internas y las incursiones cristianas. Se proclamó califa en el 929, convirtiéndose en la máxima autoridad política y religiosa del reino. Durante su gobierno y décadas después se vivió una época de esplendor convirtiendo a  Córdoba en una de las principales ciudades de Europa. En el 976 llegó al califato el joven Hisham II. Y el gobierno quedó en manos del general, al-Mansur (Almanzor) que dirigió personalmente la política del Califato. Realizó razias (campañas de saqueo en tierras cristianas con el objeto de recoger botín y prisioneros) y mantuvo a raya a los ejércitos cristianos. Pero en la corte, los visires tomaron el control y se enfrentaron a los nobles. Son muchas sus leyendas y anécdotas durante su gobierno.

Almanzor logró un importante poder en el gobierno de al-Andalus. En la imagen con su harén (pintura de Juan Jiménez Martín (1855-1901).
Almanzor representado como vencedor del islam llamando a la Yihad (guerra santa) en la mezquita de Córdoba (pintura de Edwin Lord Weeks hacia 1880)

Los reinos de taifas (1031-1085).

Tras la muerte de Almanzor las luchas internas debilitaron al-Andalus. Y en el 1031 el califato se dividió en treinta unidades políticas y territoriales denominadas taifas. Las taifas estaban enfrentadas entre sí y por los reinos cristianos del norte. Para evitar los ataques, las taifas pagaban parias (tributos) a los reyes cristianos para garantizar su integridad. Aunque en la práctica sirvieron para armar los ejércitos cristianos que más tarde pasarían a la ofensiva. Los cristianos conquistaron Toledo en el 1085, llevando la frontera musulmana al Tajo. Los musulmanes pidieron ayuda a los almorávides, guerreros bereberes que habían formado un gran imperio en el norte de África, con capital en Marrakech.

Almorávides (1086-1147).

Los almorávides, fundamentalistas del islam asentados en el Sahara, cruzaron el Estrecho, derrotaron a los ejércitos cristianos y reunificaron al-Andalus. Pero en pocos años, sus generales cayeron en el lujo y corrupción de sus antecesores. Esto facilitó una nueva ofensiva cristiana.

Almohades (1147-1248).

En 1147 fueron sustituidos por los almohades, que provenientes también del norte de África,  lanzaron una importante ofensiva general contra los reinos cristianos. Lograron mantener unos años más el Estado andalusí. Pero una coalición de reyes cristianos dirigidos por Alfonso VIII de Castilla  y de cruzados europeos apoyados por el papa, derrotaron a los musulmanes en la batalla de las Navas de Tolosa en 1212. Tras esta derrota los cristianos conquistaron casi toda al-Andalus y el imperio almohade se desintegró en 1248.

Reino Nazarí de Granada (1248-1492).

El reino de Granada se convirtió en el último territorio musulmán en la península, y estuvo gobernado por la familia de los Nasr. Era muy débil, fue vasallo del rey de  Castilla y León, los gobernantes granadinos debían pagar tributo a los reyes castellanos y ayudarles en caso de guerra. La llegada de los Reyes Católicos y los enfrentamientos  internos entre la nobleza facilitaron la conquista del reino Nazarí en 1492.

Los dirigentes árabes se quedaron con las tierras y ciudades más fértiles del sur y del levante, mientras que las del valle del Duero y del Ebro, con un clima más duro y menos productivas, quedaron en manos bereberes. Este reparto comportó enfrentamientos entre ambos grupos musulmanes. 

Cuando los Reyes Católicos consiguieron la rendición de Boabdil se produjo, de forma secreta, el acto simbólico de entrega de las llaves de la ciudad de Granada, en la madrugada del 1 al 2 de enero de 1492. (Francisco Pradilla, Palacio del Senado, 1882)

Camino a su destierro, Boabdil no giró la mirada hacia Granada, y solo cuando estuvo a mucha distancia, sobre la colina conocida como El suspiro del Moro, se detuvo y, observando por última vez su palacio, suspiró y rompió a llorar. Fue su propia madre quien le dijo “Llora como una mujer lo que no has sabido defender como un hombre”.

W. Irving. Cuentos de la Alhambra. (Adaptación)

4. Gobierno

Como hemos visto, al-Andalus fue al principio una provincia del califato de Damasco administrada por un gobernador. Con Abderramán I se convirtió en reino independiente, y el emir de Córdoba llegó a concentrar en él los tres poderes: militar, administrativo y judicial. Pero la administración compleja del reino haría necesaria una organización cada vez más complicada.

Abderramán II reformó la administración organizando el califato de la siguiente manera:

5. Economía

Aunque la principal actividad económica fue la agricultura. Aunque la artesanía y el comercio contribuyeron significativamente al desarrollo económico.

  • Agricultura: Ocupaba a la mayor parte de la población. Estaba basada principalmente en los cultivos de secano (cereales, vid y olivo), y de regadío como el arroz, el naranjo, el limonero y la caña de azúcar gracias al desarrollo de nuevas técnicas de cultivo. Los musulmanes construyeron embalses, pozos, norias y acequias que aseguraban el riego de los campos y la expansión de cultivos de regadío a zonas donde antes era imposible. De esta forma aumentó producción de alimentos. También introdujeron otros cultivos como el algodón, el índigo (para tintar textiles), las palmeras datileras, el azafrán, la morera, las berenjenas, las alcachofas, etc. La ganadería se basó en la cría de caballos, corderos y gusanos de seda. Aunque también criaban palomas y abejas para la producción de miel.
La primera palmera plantada en España fue obra de Abderramán I en unos jardines cerca de Córdoba, debido a la nostalgia de su tierra en Oriente. En el levante peninsular existen grandes palmerales como de el de Eche, patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. (Fuente: Banco de imágenes del INTEF)

Otras actividades importantes fueron la explotación del hierro, plomo, cobre, plata y oro en la zona de Andalucía. También la pesca y la extracción de sal gema y marina. Y piedra para la construcción. Recolectaron esparto con el que fabricaban esteras y cestas, y flores silvestres para la realización de tintes, perfumes y medicinas.

  • Artesanía: Se desarrolló mucho en las ciudades en barrios céntricos donde se agrupaban por oficios. Allí fabricaban tejidos de algodón, lino, seda, brocados y colorantes. Además, fabricación de cerámica vidriada, cristal, repujado de la plata, orfebrería, marfil, cuero o papel fueron muy importantes. 
  • Comercio: El interior fue muy activo en los zocos de las ciudades comunicadas con las antiguas calzadas romanas. Y en el exterior, gracias a una situación geográfica privilegiada por las que pasaban las principales rutas comerciales entre África y Europa, y a través de puertos importantes como el de Málaga y  Almería. Se importaban esclavos, pieles, oro, marfil, especias y maderas preciosas. Y se exportaban sedas, tejidos, orfebrería y azúcar. Usaban principalmente dos monedas que circularon por Europa y el Mediterráneo: el dinar de oro y el dirhem de plata.

6. Sociedad

En al-Andalus convivieron musulmanes, judíos y cristianos. Grupos sociales de varias religiones cuya convivencia fue posible gracias a que cada uno pudo mantener sus costumbres y creencias. Las diferencias sociales no venían determinadas por razones étnicas, sino principalmente por la religión. Por lo que la sociedad andalusí la podríamos dividir en:

Musulmanes. Era el grupo más poderoso y lo formaban principalmente  los conquistadores y sus descendientes. Desempeñaban todas las funciones públicas, administrativas, militares o judiciales. No pagaban impuestos y poseían muchos derechos. Por ello, muchos visigodos se convirtieron al islam. 

  • Árabes: Era el grupo social más importante, aunque eran minoría. Eran originarios de Arabia, poseían las mejores tierras (zona del Guadalquivir, Murcia y Valencia) y ocupaban los principales cargos del gobierno.
  • Bereberes: Eran más numerosos y con pocos privilegios. A veces protagonizaron revueltas. Procedían del norte de África y muchos de ellos se integraron  en el campesinado, sobre todo en el norte.
  • Muladíes: Eran los visigodos convertidos al islam y sus descendientes. Adoptaron la religión, la lengua y las costumbres de los musulmanes. No pagaban impuestos. Eran numerosos entre las clases medias urbanas. Apenas ejercían cargos de importancia.

Los no musulmanes poseían menos derechos. Algunos como judíos y cristianos vivían en sus propios barrios con sus propios dirigentes, que aplicaban el derecho visigodo o judío. Pero debían responder siempre a las autoridades musulmanas. Pagaban impuestos y prestaban servicio militar. Estaban formados por:

  • Mozárabes: Eran los cristianos que mantuvieron sus creencias y costumbres. Formaban comunidades a parte, con sus propias autoridades, pagaban impuestos y eran campesinos y trabajadores de las ciudades. A partir del siglo IX, muchos de ellos emigraron a los reinos del norte huyendo de las persecuciones.
  • Judíos: Eran poco numerosos, pero muy activos en la economía de las ciudades. Vivían en barrios apartados y los grupos más importantes estaban en Sevilla, Mérida y Toledo.Tenían sus propias autoridades y pagaban impuestos.
  • Esclavos: Eran los prisioneros  de guerra o los que se compraban en los mercados europeos o africanos. Se utilizaban como sirvientes en las familias ricas o en el ejército.

La familia en al-Andalus

Las mujeres casadas sólo podían mostrar su rostro a su marido o a los parientes más próximos, salían poco y, generalmente, se ocupaban de las labores de la casa. Las del grupo social acomodado dedicaban varias horas del día a su aseo personal y acudían una o dos tardes por semana a los baños públicos, donde se reunían con sus amigas y merendaban. En Córdoba, Sevilla o Granada, las mujeres solo recibían una educación cuando pertenecían a familias de altos dignatarios o letrados, y su única forma de alcanzar prestigio social era por la influencia ejercida en el medio familiar cuando ocupaban el rango de esposa favorita del soberano o de concubina especialmente considerada.

R. Arié, España musulmana. Ed. Labor (Adaptación)

7. Las ciudades

La mayor parte de la población de al-Andalus se dedicaba a la agricultura, pero las  ciudades tuvieron una enorme importancia durante este período. Eran el centro de la vida económica, religiosa y cultural. Los árabes prefirieron instalarse en ellas porque era el lugar donde se evidenciaba la riqueza del reino en forma de impuestos y a través de la fabricación artesanal de objetos y del próspero comercio. Además, eran la sede del gobierno de las provincias.

Los musulmanes ocuparon y engrandecieron algunas ya existentes, pero fundaron muchas de ellas como Madrid, Almería, Murcia o Badajoz. En ellas se agrupaban distintos grupos étnicos. Su estructura era muy básica y parecida a las de otras ciudades musulmanas. Constaba de un núcleo central llamado medina, y una serie de barrios exteriores o arrabales. Otras características eran:

  • Estaban amuralladas y tenían varias puertas de entrada que se cerraban por la noche. La importancia de las ciudades árabes se medían por sus puertas. Córdoba tenía siete, y en el siglo X la rodeaban veintiún barrios exteriores con 500 mezquitas en total. La alcazaba en un recinto fortificado elevado donde se concentraba la vida política. En él vivían las autoridades y funcionarios. Se construyen a partir del siglo XI cuando aumentó el riesgo de los ataques cristianos.
  • En la medina se encontraban  los edificios más destacados, como la aljama o mezquita mayor. Podía estar amurallada para proteger a los habitantes de la ciudad en caso de guerra. No había organización del espacio por lo que las calles laberínticas. Solían tener una red de alcantarillado, baños públicos y fuentes. La mezquita era el templo religioso de los musulmanes.
  • Los arrabales eran los barrios situados alrededor de la medina. Era la zona más popular, ya que reunía a los artesanos y comerciantes. Los zocos eran el centro de la vida social y económica, y las calles tomaban sus nombres de ellos: barrio de los perfumistas, de los curtidores, de los pergamineros, de los especieros, de los carniceros, etc. El almotacén era el funcionario que vigilaba los intercambios comerciales relacionados con pesos, medidas, pagos, etc. Los baños eran públicos (hamman) y acudían frecuentemente hombres y mujeres siempre por separado. Estaban formados  por tres salas: agua caliente, agua templada y fría. En ellos se daban masajes y servicios de peluquería. Otros edificios importantes eran la alhóndiga (grandes almacenes donde los comerciantes guardaban sus mercancías), las madrasas (escuelas de enseñanza religiosa islámica), bibliotecas y hospitales.

Las Viviendas las podemos dividir entre las de las clases altas, que se construían junto a las murallas y alejadas del bullicioso centro. Tenían amplios jardines con fuentes y su tamaño variaba en función de su poder económico. En ellas el harén era la zona reservada para las mujeres.  Éstas a penas salían de sus habitaciones, y cuando lo hacían cubrían su rostro.

Las de las clases medias y populares eran más modestas.  Eran pequeñas con una o dos plantas, con pocas estancias y una terraza en el tejado. En la segunda altura se situaban las habitaciones. El mobiliario era escaso, para dormir usaban colchones que recogían por el día y no tenían armarios. Las ventanas se tapaban con celosías (enrejado de madera que impedía ser visto desde el exterior), y si había animales, el establo se construía junto a la casa.

Córdoba en el siglo X se convirtió en la mayor ciudad europea de su tiempo alcanzando los 100.000 habitantes. Sevilla llegó a los 83.000 a comienzos del XII, Granada en el XV contó con 50.000 y Toledo 30.000 antes de ser conquistada por los cristianos..

8. Convivencia entre musulmanes, judíos y cristianos

Durante la Edad Media en la Península coexistieron tres culturas diferentes: la musulmana, la cristiana y la judía. Sus relaciones han pasado a la historia como un modelo de tolerancia y respeto a las diferencias, aunque no faltaron brotes y episodios de violencia y enfrentamiento. Además, la Península se convirtió en el eslabón que puso en contacto el mundo oriental con el mundo occidental.

Los casi ochocientos años de presencia islámica hizo que las influencias  en la cultura y en las formas de vida entre los musulmanes y los cristianos fueran constantes.

La influencia musulmana se reflejó en el refinamiento y la suntuosidad de la cultura de al-Andalus, que se convirtió en un modelo para los reinos cristianos de la Península, e incluso, para los europeos. La influencia cristiana se plasmó en el vocabulario y en la difusión de algunos productos.

Un buen ejemplo de colaboración y convivencia fue la creación a partir del Siglo XII de la Escuela de Traductores de Toledo . En ella colaboraron cristianos, musulmanes y judíos que traducían del árabe al latín y, luego, directamente al castellano. La Escuela fue muy importante en la difusión en la Península y Europa de las obras científicas, filosóficas y literarias de griegos, romanos y orientales.

El pueblo judío, tras la destrucción de su ciudad santa de Jerusalén en el año 70, muchos llegaron a la península y a otros puntos del Mediterráneo. Se dedicaron a la agricultura y al comercio. Con los visigodos al principio hubo tolerancia, pero más tarde fueron perseguidos. Con la llegada de los musulmanes, a los judíos (y también a los cristianos) se les permitió la libertad de culto, tener escuelas propias y conservar sus costumbres. Los judíos fueron poco numerosos, aunque tuvieron una gran influencia social debido a su poder económico. Muchos estudiaron árabe y alcanzaron posiciones importantes en la administración.

A partir del siglo XI, con el final de los reinos de taifas y la llegada de los almorávides, comenzaron las persecuciones religiosas a judíos y cristianos. Éstos tuvieron que convertirse o simular su conversión al islam si deseaban permanecer  en los territorios donde habitaban, aunque una gran parte emigró a los reinos cristianos del norte. 

Desde mediados del siglo XIII, la invasión de almohades agravó más la situación. Muchos judíos se instalaron en Toledo, ya en bajo el gobierno cristiano. 

9. El legado cultural.

En al-Andalus se desarrolló a partir del siglo X una cultura excepcional, convirtiéndose en uno de los grandes focos culturales del mundo medieval europeo. Los sabios hispanomusulmanes difundieron la filosofía de la antigua Grecia, abrieron nuevas rutas marítimas gracias a la brújula, introdujeron la numeración arábiga en Europa, etc. En la actualidad, la huella andalusí sigue presente en las costumbres españolas, en el arte, en la arquitectura, en la gastronomía, en la toponimia o en la lengua. Algunas de las aportaciones más importantes fueron:

  • En la escuelas de al-Andalus estudiaron mozárabes, judíos y musulmanes. Tras la enseñanza primaria en las escuelas coránicas, los jóvenes musulmanes iniciaban sus estudios superiores en las mezquitas, donde aprendían de los maestros más respetados. Había poco analfabetismo, la enseñanza era privada y el Estado no intervenía en ella. En Granada, el sultán Yusuf I fundó en el siglo XIV la Universidad de dicha ciudad. Además, en el siglo X introdujeron el papel, lo que facilitó la pasión por el estudio y la puesta en circulación de muchos libros.  Eso llevó a que algunos sultanes llegaran a tener importantes bibliotecas como la al-Hakam II con más de 400.000 volúmenes.
  • En literatura hubo un gran desarrollo de la poesía y la literatura con escritores como el cordobés Ibn Hazm. Los temas más usados fueron la descripción de la naturaleza, el amor o los placeres. Se tradujeron y comentaron textos científicos de la antigüedad. Durante la época del Califato, Córdoba se convirtió en un centro cultural de referencia, al que acudían intelectuales de todos los rincones del mundo islámico.
  • En las ciencias  se desarrolló mucho la astronomía y la medicina. Se realizaron inventos como un astrolabio que podía utilizarse en diferentes latitudes, perfeccionaron la navegación mejorando las velas, introduciendo el timón para dirigir las embarcaciones y construyendo nuevos navíos. En medicina destacaron los judíos y alcanzaron fama en todo occidente. Algunos de los más conocidos fueron Abulcasis, Averroes y Maimónides. Toledo y Sevilla  fueron sede de escuelas de estudios agrónomos desarrollaron técnicas para mejorar productividad de los campos, la clasificación de las plantas (Libro de las plantas) y los sistemas de explotación de las aguas a través la construcción de pozos, norias y acequias. 

10. El arte andalusí.

De igual manera, el arte andalusí tuvo un enorme desarrollo. Estuvo vinculado a la religiosidad y se caracterizó por un predominio de la arquitectura frente al resto. Debido a la prohibición del Corán de representar figuras humanas, la escultura y la pintura tuvieron un escaso desarrollo,  predominando motivos abstractos y geométricos para la decoración del interior.

La arquitectura fue una síntesis de las aportaciones romanas, bizantinas o hispanovisigodas. Se inspiraron y aprovecharon construcciones existentes, adoptando técnicas y sus elementos decorativos. Los principales elementos comunes fueron:

  • Se utilizaron  materiales sencillos como ladrillo, la madera, el yeso o los azulejos.
  • Los edificios se cubrieron con bóvedas y cúpulas muy decoradas. Y también con techos planos de madera.
  • Se utilizaron pilares y columnas para sostener las cubiertas. Y poseían gran variedad y cantidad de arcos: medio punto, de herradura, lobulados, mixtilíneos,etc.. en los que alternaban dovelas blancas y rojas. Reutilizaron capiteles y columnas visigodas. 
  • Su decoración era muy escasa y austera en los muros exteriores. Pero en el interior era muy abundante y bella, dándoles apariencia  de gran riqueza. Usaron mármoles, azulejos, yeserías y maderas. Y elementos geométricos (lacerías), poligonales (paños de sebka), vegetales (ataurique) y epigráficos (frases del Corán).

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La principal construcción fue la mezquita. Era el lugar de reunión de la comunidad musulmana, donde además de la función religiosa, se desarrollaban acciones docentes, judiciales o de descanso. Aunque en el mundo islámico las podemos encontrar varias formas, en al-Andalus tuvieron una forma rectangular con estas características comunes:

  • Patio abierto (sahn) en el que suele haber una fuente para las abluciones (sabil). A uno de los lados se encuentra el alminar o minarete, una torre desde la que se llama a la oración.
  • Sala cerrada para la oración (haram), que en el caso de Córdoba está dividida en varias naves orientadas perpendicularmente al muro de la quibla en cuyo centro se encuentra el mihrab. Esta es la parte más importante y que recoge la mayor decoración.

Otros edificios importantes fueron:

  • Palacios. Fueron residencia de los reyes y sultanes. En ellos se creaban ambientes  agradables y frescos, con múltiples juegos de luces y sombras que se lograban por medio del uso de vidrieras, celosías y reflejos en los azulejos. Además, su gusto por el agua y la vegetación (símbolo del paraíso) se materializó en fuentes, piscinas, cascadas, etc. Los conquistadores cristianos destruyeron los que se encontraban en las ciudades  andalusíes porque eran el símbolo de poder. Los mejor conservados son Medina al-Zahara en Córdoba, la Aljafería de Zaragoza o la Alhambra de Granada.
  • Alcazabas. Eran recintos fortificados que se repartían por las principales  ciudades. En ellas residían los jefes militares y buen ejemplo fueron la de Almería y Málaga.
  • Baños. Inspirados en los romanos, aprovechaban los manantiales de agua, estaban organizadas en varias salas (templada, cálida y fría), estaban abovedados y decorados con azulejos. 
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11. Los musulmanes en tierras valencianas: Sharq al-Andalus.

Conquista e islamización.

Hacia el 713, los musulmanes llegan a tierras valencianas bautizándolas como Sharq al-Andalus (zona oriental de al-andalus). El hijo de Musa, Abd Al-Aziz llegó con sus tropas y pactó con el noble visigodo Teodomiro la rendición (Tratado de capitulación de Teodomiro). En él se acordaba que los nobles visigodos aceptarían el nuevo poder musulmán y el pago de un impuesto anual a cambio de mantener sus posesiones y su religión.

Pacto de Teodomiro

«En el nombre de Allah clemente y misericordioso. Escrito dirigido por Abd al-Aziz ibn Muza a Tudmir ibn Abdush. Este último obtiene la paz y recibe el compromiso, bajo la garantía de Allah y de su profeta, de que no será alterada su situación ni la de los suyos; de que sus derechos de soberanía no le serán discutidos; de que sus súbditos no serán asesinados, ni reducidos a cautividad, ni separados de sus mujeres e hijos; y de que sus iglesias no serán incendiadas ni despojadas de los objetos de culto que en ellas existen; todo ello mientras cumpla las cargas que le imponemos. Le es concedida la paz con estas condiciones, que regirán en las ciudades siguientes: Orihuela, Baltana, Alicante, Mula, Elche, Lorca (…).»

Pacto entre el noble visigodo Teodomiro y el valí Abd al-Aziz, 713

Con el tiempo la mayoría de la población cristiana asentada en sus pequeñas alquerías se convirtió al islam (muladíes), adoptó la lengua y las costumbres de la sociedad islámica. A principios del siglo XI la sociedad valenciana muy islamizada, vio como la aristocracia cristiana (mozárabes) se había debilitado mucho y había ido perdiendo sus tierras. En las tierras valencianas también se asentaron un gran números de árabes, y sobre todo, bereberes del norte de África.

Imagen de una alquería en la huerta de Valencia (Fuente: Wikipedia)

En el año 1031 el territorio valenciano quedó dividido en tres taifas: la de Denia, la de Valencia y la de Alpuente. El siglo XI fue una época de esplendor económico y de desarrollo urbano. Pero a finales del mismo siglo los enfrentamientos entre las taifas por aumentar sus territorios y la presión de los reinos cristianos, le impulsó a recurrir a mercenarios cristianos como Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid.

El territorio valenciano quedó integrado en al-Andalus hasta la conquista del rey cristiano Jaume I en 1238.

Agricultura próspera.

El Siglo XI se vivió el período de máximo esplendor. En la costa se desecaron y cultivaron tierras pantanosas, y en las zonas de las montañas se ocuparon tierras deshabitadas. Los musulmanes valencianos desarrollaron técnicas (norias hidráulicas, cisternas, acequias, aljibes, etc.) que permitieron la expansión del regadío, e introdujeron nuevos cultivos (arroz, cítricos, caña de azúcar, algodón, dátiles, azafrán, morera, cáñamo) traídos de oriente.

En la región de Valencia, las necesidades de agua llevaron a los musulmanes a extender el regadío mediante la construcción de las ocho acequias que transportaban el agua desde el río Turia a la huerta de Valencia. Probablemente fuera el origen en el siglo X del Tribunal de la Aguas que se reunía en la mezquita, y que actualmente sigue reuniéndose todos los jueves en la ahora puerta gótica de la catedral de Valencia.

Imagen de la reunión del Tribunal de las Aguas en la puerta gótica de la Catedral de Valencia. Miniatura del cuadro pintado por Bernardo Ferrándiz Bádenes en 1885 (Fuente: Wikipedia)

Economía urbana.

El desarrollo económico basado en la rica agricultura y la artesanía comercial propició un desarrollo de las ciudades (Valencia, Denia, Xàtiva, Alzira, Orihuela y Alicante), que estimuló una próspera vida urbana. En ellas se desarrolló una artesanía muy variada:

  • Industrias textiles basadas en la manufactura del lino y de la seda, Ontinyent y Elche.
  • Fabricación de papel con residuos de arroz en Xàtiva.
  • Industria del esparto en Alicante.
  • Elaboración de libros y tintas en Valencia.
  • Cerámica de Manises.
  • Industria naval en Denia.

Esplendor cultural.

Durante la época de las taifas también hubo un importante esplendor cultural gracias a la llegada de intelectuales llegados de Córdoba y otros lugares de al-Andalus. Un ejemplo fue el monarca de la taifa de Denia, al-Mujahid, que fue mecenas de poetas, geógrafos y astrónomos convirtiendo su corte en una de las más refinadas de todo al-Andalus.

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