El final de la Edad Media

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1. ¿Qué es el final de la Edad Media?

Es el período de tiempo que va desde finales del siglo XIII al XV y que los historiadores denominan Baja Edad Media. Es la última etapa del período medieval, y en la que progresivamente el feudalismo fue entrando en crisis y desapareciendo, al tiempo que se desarrollaba un  mundo urbano cada vez más activo. En todo este tiempo Europa experimentó profundos cambios sociales, económicos, políticos y culturales. Se desarrollaron formas de organización más complejas, se produjo el auge de las ciudades y el comercio, y se produjeron una serie de crisis que transformaron el continente, poniendo fin a esta etapa histórica y sentando las bases de la Edad Moderna.

2. Crisis del feudalismo y desarrollo de las ciudades.

La Baja Edad Media (1280-1480) marcó la desaparición progresiva del sistema feudal y el renacimiento de las ciudades. Las causas de este proceso se desarrollaron a lo largo del siglo XIII en un continente europeo que vivió un etapa de gran prosperidad económica y que mejoró las condiciones  de vida de la población. Esta etapa de crecimiento se debió principalmente a cuatro factores:

2.1. Mejora de la agricultura y aumento de la población.

Importantes avances en el trabajo del campo favorecieron el aumento de la producción agrícola.

  • Se amplió la superficie cultivada (tala de bosques, desecación de pantanos y extensión de cultivos a nuevas tierras) y, a su alrededor, surgieron multitud de núcleos de población.
  • Se introdujeron nuevas técnicas más efectivas en el trabajo del campo como la rotación trienal de cultivos, el uso del arado de vertedera, el regadío, la difusión de los molinos y los nuevos cultivos introducidos por los musulmanes. 
Las importantes novedades en la agricultura aumentaron la productividad y en consecuencia la población euopea.

Todos estos cambios provocaron:

  • Aumento de la producción (excedentes) que podían ser cambiados o vendidos por los campesinos.
  • Mejor alimentación de la población que la hizo más resistente a las enfermedades. 
  • Crecimiento sostenido de la población europea durante todo el siglo XIII. Se estima que Europa llegó a alcanzar los 86 millones de habitantes hacia 1340.
  • Búsqueda de nuevas tierras de cultivo por parte de los campesinos y el consiguiente aumento de la producción de alimentos.
  • Aumento de las migraciones del campo a la ciudad.

2.2. Renacimiento de las ciudades.

El aumento de la población y el desarrollo del comercio hizo posible que las ciudades antiguas abandonadas a comienzos de la Edad Media volvieran a poblarse, incluso que surgieran otras nuevas. Las razones principales de la emigración a ellas por parte de los campesinos fue la búsqueda de trabajo, escapar de la servidumbre feudal, mejorar sus condiciones de vida, alcanzar la libertad, y poder desarrollarse a través del comercio en los mercados o como artesanos.

Asombro de un caballero medieval al entrar en la ciudad.

“…llena de gente distinguida, y las mesas de los banqueros todas cubiertas de monedas. Vio las plazas y las calles llenas de buenos artesanos que ejercían distintos oficios: aquellos pulían las espadas, unos batanaban telas, otros las tejían, aquellos las peinaban, estos las tundían. Otros fundían oro y plata y hacían buenas y bonitas obras, hacían copas y bandejas y joyas esmaltadas, anillos, cinturones y broches. Se podría haber pensado y dicho que en la ciudad siempre había mercado, tan llena de riquezas estaba: cera, pimienta, púrpura, pequeñas pieles grises y toda clase de mercancías”

Cheretien de Troyes, (cfr. Jacques Le Goff, La Baja Edad Media, p. 75)

Organización

Las ciudades combinaban funciones religiosas, administrativas y económicas. Estaban rodeadas de murallas para su protección en las que había puertas que se cerraban durante la noche. En algunas de ellas se cobraban impuestos (portazgo)  sobre las mercancías que se querían introducir en el mercado de la ciudad.

Dentro de los muros, la ciudad presentaba un plano irregular, donde las casas se construían unas junto a otras sin guardar ningún tipo de organización. En su mayor parte eran pequeñas, de madera y de una o dos alturas. Sólo los más ricos las construían de piedra, por lo que cuando había un incendio, éste se extendía rápidamente entre las construcciones.

En sus plazas se celebraban los mercados, las representaciones de los artistas y los ajusticiamientos públicos. Con el tiempo, algunas zonas de la ciudad ampliaron sus barrios fuera de las murallas (arrabales). Su ambiente era poco sano ya que no había alcantarillado ni recogida regular de basuras. Todo se arrojaba a la calle y los animales domésticos (cerdos, gallinas, perros, cerdos, etc.) andaban sueltos, junto a un buen número de ratas. Esta falta de higiene provocó la difusión de enfermedades tan letales como la peste o el cólera que afectaron negativamente a la población.

La ciudad se dividía en barrios (burgos)en los que se agrupaban los artesanos dedicados a un mismo oficio.

La ciudad de Florencia en 1493 fue un ejemplo de desarrollo urbano en la parte final de la Edad Media. Fuente: Adaptación a partir de una miniatura del siglo XV en Crónica de Nuremberg por Hartmann Schedel (1440-1514).

Sociedad

Las ciudades que más crecieron fueron las mejor protegidas y las que estaban mejor situadas en las rutas comerciales. Su rápido crecimiento pronto desbordó las murallas originales y dieron lugar a barrios a las afueras del recinto fortificado llamados burgos. Sus habitantes eran los burgueses (comerciantes y artesanos). Con este nombre se designaría más tarde a los habitantes de las ciudades y al nuevo grupo social que gozaría de mayor autonomía respecto al control feudal.

La sociedad de la Baja Edad Media incorporó a un nuevo grupo social que será el dinamizará los cambios más importantes de este periodo final de la Edad Media.

La demanda de productos artesanales debido al aumento de la población generó un aumento de artesanos de diferentes oficios (tejedores, toneleros, bataneros, panaderos, carpinteros, etc.) que elaboraban sus productos a mano en pequeños talleres situados en la misma vivienda del propietario, con un número reducido de trabajadores. Normalmente los artesanos que se dedicaban al mismo oficio vivían en la misma calle, la cuál solía denominarse con el nombre de dicho oficio (cuchilleros, curtidores, latoneros, botoneras, yeseros, bordadores, etc.)

Los gremios

A partir del siglo XII los artesanos de un mismo oficio se organizaron en gremios. Cada uno de ellos tenía sus estatutos (normas) que debían jurar todos sus miembros y donde se especificaban las normas del oficio, los derechos y las obligaciones de sus integrantes.

Los gremios controlaban la producción distribuyendo entre sus asociados las materias primas necesarias para elaborar la pieza, controlaban el número de trabajadores, la calidad y precio de los productos. Tenían inspectores que vigilaban que los talleres cumplieran las normas gremiales, para garantizar  un nivel de vida adecuado a los artesanos. Sus asociados pagaban unas cuotas que servían para atender a los enfermos, huérfanos o viudas. Llegando incluso a la construcción de hospitales y hospicios para sus miembros y familiares. Los gremios dominaban la producción artesana de la ciudad, y nadie podía dedicarse a un oficio si no se asociaba al gremio correspondiente. Existía un gremio en cada ciudad y en él se integraban todos los trabajadores, los cuáles se dividían en tres categorías: maestro, oficial y aprendiz.

Los gremios reunieron y organizaron a los artesanos de las ciudades, realizando sus tareas a mano en pequeños talleres situados en la parte baja de su propia vivienda.

El estatuto gremial de los cuchilleros de París.

“1. Ninguno puede ser cuchillero en París si no compra el oficio del rey.
2. Una vez que el cuchillero ha comprado el oficio debe jurar por los santos que guardará el oficio y obrará bien y lealmente, según los usos y las costumbres del oficio.
3. Ningún cuchillero podrá tener más de dos aprendices y no los podrá tener menos de seis años de servicio.
4. Ningún cuchillero podrá ni deberá trabajar en días de fiesta que celebra el común de la ciudad, ni de noche, en las cosas que pertenecen a su oficio de cuchillería, pues la claridad de la noche no basta para hacer bien su oficio.
5. Ninguno podrá ni deberá trabajar en tiempo normal después de vísperas, ni en tiempos de cuaresma, después de completas.
6. Nadie podrá ni deberá sustraer aprendiz u oficial a otro, mientras no haya cumplido su tiempo de servicio.«

Étienne de Boileau, Le livre des métiers, París, 1268 (cfr. VVAA, Trabajos prácticos de historia, Madrid, Akal, 1979)

Cultura urbana

A partir del siglo XI en las ciudades de la Europa cristiana se llevó a cabo un renacimiento cultural que permitió un desarrollo de la literatura en lengua popular como los cantares de gesta, libros de caballería o romances.

Se crearon escuelas y Universidades:

  • Escuelas urbanas. Las había de dos tipos, las catedralicias controladas por la iglesia y centradas en los estudios religiosos; y las municipales, que eran públicas, con estudios más variados y donde se formaba a la burguesía en los saberes útiles: lectura, escritura, contabilidad, derecho y medicina.
  • Universidades. Surgen a mediados del siglo XII impulsadas por los obispos y los reyes. Se desarrollaron mucho por las principales ciudades europeas durante el siglo XIII gracias al renacimiento urbano. Se organizaban como un gremio de maestros y estudiantes para defender sus intereses. Sus estudios se dividían en cuatro especialidades: Artes Liberales, Medicina, Derecho y Teología. Algunas de las más antiguas fueron la de París (1150), Oxford (1096) y Bolonia (1088). Y en España, Palencia (1208) y Salamanca (1218). La invención de la imprenta de Johannes Gutenberg hacia 1440, fue una importantísima innovación que abarató la publicación de libros y favoreció la difusión de los estudios científicos.

Y en el plano artístico se desarrolló el arte gótico entre los siglos XIII y XV. Un estilo urbano que reflejó el esplendor adquirido por las ciudades. Surgió en el norte de Francia y desde allí se difundió por gran parte del continente. La arquitectura fue su principal forma de expresión artística.

De todos los edificios que se crearon para satisfacer las nuevas necesidades constructivas, la catedral fue la construcción más importante. Se convirtió en un símbolo del poder de las ciudades. Rivalizando con otras por hacerlas más grandes y elevadas. El sentido ascensional de sus formas y la gran luminosidad interior que poseían pretendían crear un nuevo espacio de mayor proximidad entre los hombres y Dios.

Elementos arquitectónicos más importantes de la arquitectura gótica

Religiosidad

Durante esta etapa la Europa cristiana defendió su fe cristiana de las herejías y de los musulmanes:

  • Las herejías eran doctrinas que iban en contra de las enseñanzas de la iglesia. Durante los siglos XII y XIII surgieron algunas importantes como la de los valdenses o la de los cátaros que se extendieron principalmente por Francia. Para combatirlas hacia 1230 se creó el Tribunal de la Inquisición, que juzgaba los delitos contra la fe. Y también se intensificaron las predicaciones por parte de nuevas órdenes religiosas como la de los dominicos y franciscanos. Que predicaban por las ciudades y vivían de las limosnas. Por eso se las conoce como órdenes mendicantes.
Asedio de Antioquía
Asedio de la ciudad de Antioquía durante la Primera Cruzada (1096-1099). Fuente: Wikipedia.
  • Los musulmanes se habían establecido en Tierra Santa (región de Israel y Palestina), en los lugares donde predicó y vivió Cristo. Y con el fin de expulsarlos se organizaron expediciones militares llamadas cruzadas. Eran convocadas por el Papa y en ellas participaban caballeros, reyes y combatientes de los diversos reinos cristianos. Tenían como objetivo inicial reconquistar a los musulmanes Jerusalén, el Santo Sepulcro y la tierra de Palestina. Pero con el tiempo se unieron motivaciones políticas de los reyes, económicas de los comerciantes italianos o la simple búsqueda de aventura militar y riqueza. La primera fue convocada por el Papa Urbano II en el 1095, y entre el siglo XI y XIII se realizaron hasta ocho cruzadas.

2.3. Desarrollo del comercio y la banca.

El crecimiento de la población aumentó las necesidades de productos de las ciudades y por tanto favoreció el desarrollo del comercio. Debido a una mayor seguridad en los caminos, cada vez más transitados, y la recuperación de la circulación de la moneda, se facilitaron los intercambios.

En consecuencia se reactivaron rutas comerciales donde los productos que se distribuían por Europa llegaban por tierra, pero principalmente por mar a través de dos rutas marítimas principales: la del Mediterráneo y la del norte de Europa por el Atlántico y el Báltico. El desarrollo de estas rutas de larga distancia favoreció el surgimiento de poderosas asociaciones comerciantes como la Hansa, la intensificación del uso de la moneda y de otras formas de pago como la letra de cambio, los cambistas de moneda y de banqueros.


Marco Polo (1254-324)
Nacido en el seno de una familia de comerciantes venecianos, y con tan sólo 17 años, emprendió un fabuloso viaje a Asia en compañía de su padre y su tío. Allí tomó contacto con la corte de Kublai Kan, emperador de China. Y durante diecisiete años estuvo a su servicio como consejero y embajador, lo que le permitió conocer el país y una gran cantidad de logros desconocidos por los europeos. Al regresar, y mientras estuvo en la cárcel al caer prisionero en la guerra contra Génova, escribió el «Libro de las maravillas del mundo«. En ella narró todos los viajes y aventuras vividas en sus años en oriente.



Los principales centros del comercio fueron las ciudades, cuyos principales eventos eran:

  • El comercio local. Como hemos visto anteriormente, era el que desarrollaban los gremios. Se realizaban en las viviendas taller de los artesanos y en los mercados semanales a los que acudía el campesinado a vender sus excedentes agrícolas y comprar productos artesanales.
  • Las ferias. Eran grandes eventos comerciales que se celebraban de forma más espaciada en el tiempo (cada año) y donde acudían mercaderes y clientes de todas partes para vender y comprar productos traídos de lugares lejanos. Los reyes y señores las protegieron, regularon su funcionamiento, garantizaron su vigilancia y otorgaron a los mercaderes privilegios con la finalidad de atraer el mayor número de feriantes posible.Algunas de las más famosas fueron las francesas de Champagne, en la ruta comercial que unía Flandes e Italia.

El aumento y desarrollo del comercio favoreció la aparición de nuevas técnicas bancarias y financieras que facilitó las transacciones.

  • Se sustituyó el trueque por el pago con moneda. Todos los reinos tuvieron las suyas, aunque existieron algunas con mayor confianza como el ducado veneciano o el florín de Florencia.
  • Para facilitar las transacciones y cambiar moneda surgieron los bancos, quizás porque los cambistas atendían a sus clientes sentados en bancos de madera. Éstos también concedían préstamos con fuertes intereses y expedían letras de cambio que evitaba tener que viajar con dinero para evitar robos.
El cambista y su mujer.
Los cambistas son considerados los primeros banqueros. Conocían las monedas de diversos Estados, reinos o sistemas políticos. Y podían cambiarlas estableciendo la correcta equivalencia entre ambas. El cambista y su mujer. Fuente: Museo Hermitage, San Petesburgo.

2.4. Fortalecimiento de la monarquía.

A partir del siglo XIII, coincidiendo con el crecimiento de la población y el auge de las ciudades, se produjo también un fortalecimiento del poder de los reyes frente a la nobleza. Basado en el desarrollo de una serie de instrumentos políticos que permitieron llevar a cabo un gobierno más eficaz y profesionalizado. Las causas más importantes de este fortalecimiento fueron:

  • La mejora generalizada de la economía, que permitió a los reyes recaudar más impuestos, fortalecer su poder y extender sus territorios. Crearon instituciones como la Hacienda real que se encargaba de la recaudación de impuestos, lo que garantizaba a los monarcas disponer de dinero sin depender de la nobleza.
  • Con el aumento de sus ingresos crearon ejércitos propios y permanentes, lo que les permitió ejercer más influencia entre sus nobles. Eliminando así las aportaciones de soldados de los señores feudales.
  • Fortalecieron la administración. Ahora más centralizada y más eficaz, al contratar a juristas y expertos bien formados. Que elaboraban leyes y hacían cumplir las órdenes del monarca. Otros eran enviados a ciudades y provincias para asegurar el control de la Corona sobre el territorio. Y respecto a las relaciones con otros reinos, surge la figura del embajador. Un representante de la Corona ante otros Estados que permitía mantener el contacto diplomático, negociar alianzas, declarar la guerra o negociar la paz.
  • Los monarcas se apoyaron en unas ciudades cada vez más influyentes económicamente con la finalidad de arrebatar el poder a la nobleza, a través del otorgamiento de cartas de libertad y privilegios (fueros) que las liberaban del control y dependencia feudal. Las ciudades a cambio apoyaban al rey frente a los señores feudales.
El rey Jaume I de Aragón presidiendo las Cortes de Lleida en 1242. Fuente: Museo d´Història de Catalunya.
  • Se crearon Cortes Medievales o Parlamentos en los que solo estaban representados el rey, los nobles, los clérigos y el gobierno de las ciudades. Eran convocadas por el monarca generalmente cuando éste tenía necesidades económicas, y buscó rebajar el poder de la nobleza con el apoyo de las ciudades. El papel del clero y la nobleza fue perdiendo peso en favor de los representantes de las ciudades.

Los reyes medievales también se enfrentaron a otros reyes por extender sus dominios o definir sus fronteras. Y también a los señores feudales que no reconocían la autoridad de ningún monarca. 














3. La crisis del siglo XIV.

Toda la etapa de crecimiento y prosperidad del siglo XIII se vio interrumpida por una profunda crisis causada principalmente por períodos de malas cosechas, guerras y epidemias.

3.1. Crisis agraria.

Desde finales del siglo XIII se venían repitiendo una serie de malas cosechas provocadas por:

  • Anomalías climáticas (“la pequeña edad del hielo”) que provocó bajas temperaturas prolongadas y fuertes lluvias que afectaron a la agricultura y a la ganadería. Esto produjo escasez de alimentos y continuos períodos de hambrunas.
  • Agotamiento de los campos debido a la prolongada explotación y al no haber puesto en cultivo nuevas tierras. En consecuencia el precio de alimentos básicos como el cereal aumentó, provocando hambrunas, desnutrición y aumento de la mortalidad. La población europea descendió de 80 a 45 millones de personas entre 1300 y 1400. Y en la península ibérica, Castilla, Cataluña y Mallorca perdió entre el 25% y el 50% de sus habitantes.

3.2. Revueltas y guerras.

Fue una época de conflictos sociales (urbanos y rurales), guerras de religión (herejías y cruzadas) y enfrentamientos políticos entre Estados.

  • Conflictos sociales.
    • En el campo, la Grande Jacquerie (1358). Revuelta campesina en el norte de Francia provocada por los altos impuestos de los señores feudales para poder frente a la guerra con Inglaterra, y en un contexto de peste y hambre.
    • En las ciudades, las revueltas urbanas provocadas por los abusos del patriciado urbano se extendieron a muchas ciudades. Debido principalmente a la crisis agraria que provocó el encarecimiento de los alimentos, el descenso de la actividad artesanal y la reducción del comercio. Extendiendo también la pobreza a las clases populares. Las cuáles exigieron mejoras y participación en el gobierno de las ciudades, que estaban en manos de los burgueses ricos. Revueltas que, en ocasiones, se materializaron en asaltos violentos a los barrios judíos (pogromo de 1391).
  • Guerras de religión. Las vimos anteriormente, y se llevaron a cabo en defensa de la fe contra las herejías surgidas en la Europa cristiana, y las distintas cruzadas contra los musulmanes en Tierra Santa.
  • Enfrentamientos políticos a gran escala, como la Guerra de los Cien Años (1337-1453). Que enfrentó a Francia e Inglaterra, convirtiéndose en el conflicto bélico más largo de la historia europea (116 años) y el primer enfrentamiento medieval entre Estados y no entre señores feudales. Fue originada por un problema sucesorio de la corona francesa (extinción de la dinastía de los Capeto) y por la pretensión del monarca inglés Eduardo III de ser reconocido como rey de Francia. El conflicto se caracterizó por largas campañas militares que se alternaron con largos períodos de paz que acabaron forjando la identidad de las naciones francesa e inglesa. La guerra se desarrolló en territorio francés y acabó con la victoria de Carlos VII de Francia. En otros países se intensificaron las guerras entre señores feudales, que devastaron los campos y arruinaron las cosechas (un ejemplo la Guerra Civil Castellana).

Juana de Arco (1412-1431)

Nacida en Francia, en el seno de una familia humilde, es una figura icónica de la Guerra de los Cien Años y la santa patrona del país galo. Desde joven, afirmó recibir visiones divinas que la animaban a liberar a Francia de la ocupación inglesa y asegurar la coronación del delfín Carlos, el futuro Carlos VII.
A los 17 años, Juana lideró con éxito a las tropas francesas en la liberación de Orleans, cambiando el curso de la guerra a favor de Francia. Su presencia en el campo de batalla y su ferviente fe elevaron la moral y el nacionalismo francés, fortaleciendo la causa de Carlos VII.
Sin embargo, fue capturada en 1430 por los aliados ingleses y sometida a un juicio por herejía, siendo quemada en la hoguera en 1431. A pesar de su trágico final, fue rehabilitada póstumamente en 1456 y canonizada en 1920.
Juana de Arco no solo cambió el curso de la guerra, sino que también se convirtió en un símbolo de resistencia, valor y fe. Su legado llega hasta hoy, inspirando y representando la lucha por la justicia y la patria. Juana transformó la historia francesa, asegurando la continuidad de la monarquía y convirtiéndose en un ícono de coraje y determinación que trasciende generaciones y culturas.

3.3. Epidemias de peste negra.

Hacia 1348 estalló en Europa una mortífera epidemia: la peste negra o bubónica. Procedía de Asia oriental y se introdujo en Europa hacia 1347, provocando la muerte de unos 25 millones de personas (una cuarta parte de la población del continente). El origen de esta enfermedad es una bacteria que infecta a las ratas y se transmite a los humanos por la picadura de las pulgas de ratas infectadas. ( Ver el excelente vídeo de Academia Play)

La situación de desnutrición y las malas condiciones higiénicas de la población facilitaron su propagación. En las ciudades fue donde la enfermedad causó más bajas debido a las concentraciones de personas. Aunque se sucedieron sucesivas oleadas hasta 1490, la de 1348 fue la más mortífera. Esta enorme mortandad provocó todo tipo de temores sobre castigos divinos y el fin del mundo.

La enfermedad se extendía a través de la sangre, afectando al sistema linfático y alojándose en los nódulos linfáticos. Este era el origen de las famosas bubas negras que aparecían como primer síntoma de infección de la peste bubónica o negra, por el color de las mismas. Fuente: Plaga egipcia de forúnculos en la Biblia de Toggenburg Wikipedia.

Consecuencias.

La crisis del siglo XIV en Europa fue un periodo de profundos cambios y desafíos, marcado por una serie de eventos devastadores que transformaron la sociedad de la época. Este siglo comenzó con una población de más de 90 millones de habitantes, pero para su final, se había reducido drásticamente a alrededor de 44 millones, en gran medida debido a la Peste Negra y las guerras continuas.

Desde el punto de vista económico, la crisis se manifestó en una significativa disminución de la producción agrícola. Esta caída fue consecuencia directa de la falta de mano de obra, provocada por la mortalidad masiva. La reducción en la producción agrícola llevó a una menor demanda de productos artesanales, afectando al comercio y agravando la crisis económica.

Socialmente, la crisis del siglo XIV significó una fractura en la sociedad feudal. En el campo, esto se tradujo en revueltas campesinas, como la Grande Jacquerie, donde los campesinos se alzaron contra las injusticias y abusos de los señores feudales. En las ciudades, las tensiones se manifestaron en enfrentamientos entre las clases más pobres y el patriciado urbano. Estos conflictos a menudo desembocaron en pogromos contra las comunidades judías, a quienes se les atribuía injustamente la culpa de la crisis.

En el ámbito espiritual, la crisis se profundizó debido a la percepción generalizada de que las guerras y epidemias eran castigos divinos por los pecados de la Iglesia. Este sentimiento alimentó los movimientos reformadores que buscaban un cambio social a través de nuevas doctrinas religiosas. Muchas de estas corrientes fueron consideradas herejías y perseguidas por la Iglesia. Esta atmósfera de desesperación y pesimismo quedó reflejada en la literatura y el arte de la época, marcados por una gran exaltación religiosa.

Sin embargo, un evento particularmente significativo fue el Cisma de Occidente (1378-1417), que evidenció y agravó la crisis de la Iglesia. Este cisma dividió a la cristiandad en dos bandos: uno apoyando al Papa de Roma y el otro al Papa de Aviñón. Durante casi cuarenta años, esta división desgarró el tejido de la fe cristiana en Europa. El conflicto se resolvió finalmente en 1417 con la elección de un nuevo pontífice en el Concilio de Constanza, pero las repercusiones del cisma dejaron en evidencia la debilidad y la crisis profunda que atravesaba la Iglesia.

En conjunto, estos eventos reflejan una época de transición tumultuosa en Europa, marcada por la crisis política, económica, social y religiosa. La crisis del siglo XIV no solo transformó el panorama europeo en ese momento, sino que también sentó las bases para los cambios significativos que se producirían en los siglos siguientes.

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