Si te gusta el contenido y quieres apoyar el proyecto…
1. ¿Qué es la Edad Moderna?
Es el período de la historia que va del siglo XV al siglo XVIII. Es una etapa de grandes transformaciones que sentarán las bases de la Edad Contemporánea, pero que viene precedida de un período de crisis a finales del S. XIV.

A finales de la Edad Media Europa vivió una gran crisis. La peste negra, las guerras y las malas cosechas causaron mucha muerte y sufrimiento. Esta crisis debilitó el sistema feudal, que era la forma en que se organizaba la sociedad en la Edad Media. El feudalismo, con su rígida estructura de señores y campesinos, empezó a tambalearse. Pero también surgieron nuevas oportunidades. Poco a poco el comercio empezó a crecer y las ciudades se convirtieron en centros de actividad económica y cultural. Los mercaderes viajaron por todas partes, intercambiando productos y también ideas.
En este contexto, el inicio de la Edad Moderna comienza con un movimiento cultural muy importante: el Renacimiento. Los artistas y pensadores del Renacimiento se inspiraron en la cultura de la antigua Grecia y Roma, y pusieron al ser humano en el centro de sus preocupaciones. El Humanismo, que iba de la mano del Renacimiento, promovió el estudio de las humanidades y el desarrollo del pensamiento crítico. También es la época de los grandes descubrimientos geográficos. Los europeos se lanzaron a explorar el mundo, buscando nuevas rutas comerciales y nuevas tierras. Y el descubrimiento de América por Cristóbal Colón en 1492 fue un acontecimiento que cambió la historia del mundo para siempre.
En definitiva la Edad Moderna fue un periodo de transición entre la Edad Media y la Edad Contemporánea, marcado por la crisis del feudalismo, el auge del comercio y las ciudades, el Renacimiento y el Humanismo, y los grandes descubrimientos geográficos.
Para poder entender mejor este conjunto de cambios y cómo se relacionan entre sí, en esta unidad vamos a analizar las transformaciones políticas, económicas, sociales y culturales que caracterizaron la mayor parte de este período.

2. Transformaciones políticas.
2.1 Reyes más poderosos.
A lo largo de la Edad Moderna se produjo un proceso de centralización del poder por parte de los monarcas, quienes buscaron consolidar su autoridad sobre sus territorios y eliminar los poderes que tenían los señores feudales. Aunque este proceso no fue igual en toda Europa, en general fueron imponiendo su autoridad sobre la nobleza y las ciudades, dando lugar a las llamadas monarquías autoritarias. Un sistema de gobierno en el que el rey concentró un gran poder. Aunque no la podemos comparar con una dictadura moderna, el monarca tuvo mucha más autoridad que los reyes medievales. Las causas de este proceso fueron:
- Creación de ejércitos permanentes, formados por soldados profesionales, que les permitieron imponer su voluntad. Por ejemplo, los Reyes Católicos en España crearon los Tercios, que se convirtieron en el ejército más temido de Europa.
- Fortalecimiento de la burocracia, es decir, el conjunto de funcionarios que trabajaban para el rey, encargados de administrar el reino y recaudar impuestos. Un ejemplo fue el que llevaron a cabo los Reyes Católicos que realizaron una profunda reforma de la administración del Estado, con la creación de instituciones y cargos específicos que les permitió construir una burocracia eficaz y leal.
- Control de la justicia, nombrando a los jueces y creando tribunales reales. Enrique VIII en Inglaterra estableció tribunales reales para juzgar a los nobles que se oponían a su autoridad.
- Debilitamiento del sistema feudal: La crisis del siglo XIV y el auge de las ciudades desgastaron el poder de los señores feudales, creando un vacío de poder que los monarcas aprovecharon para consolidar su autoridad.
- Apoyo de la burguesía: La burguesía, una clase social emergente que se enriquecía con el comercio y la manufactura, vio en los monarcas poderosos aliados para proteger sus intereses económicos y garantizar la estabilidad social.

2.2 Crisis religiosa y conflictos europeos.
La Edad Moderna fue una época de numerosos conflictos, tanto por motivos religiosos como por rivalidades políticas y económicas entre las potencias europeas.
- Crisis religiosa: La Reforma protestante del siglo XVI dividió a Europa en católicos y protestantes. Esta división religiosa provocó sangrientas guerras de religión en Francia o la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), que involucró a gran parte de Europa.
- Rivalidades entre potencias: Las monarquías autoritarias lucharon por el poder y la hegemonía en Europa. Las rivalidades territoriales, comerciales y coloniales llevaron a constantes guerras. Por ejemplo, España y Francia se enfrentaron por el dominio de Italia, y España e Inglaterra compitieron por el control de los mares y el comercio con América.
2.2.1 Crisis religiosa
La Reforma.
A finales del siglo XV y principios del XVI, la Iglesia Católica (única institución cristiana en Europa Occidental) atravesaba una profunda crisis de prestigio y credibilidad. Las principales causas de este descontento fueron: el lujo exagerado que rodeaba al alto clero; la escasa cultura y relajación de las costumbres del clero; la compraventa de cargos eclesiásticos y la venta de bulas e indulgencias.

Esta situación fue criticada por algunos humanistas como Erasmo de Rotterdam, que acusó de la generalización de estas prácticas abusivas y defendió una religiosidad más íntima, basada en la lectura de la Biblia. De esta manera se iniciaba el protestantismo contra la Iglesia Católica romana.
La Reforma se inició en Alemania (entonces parte del Sacro Imperio Romano Germánico) gracias a la figura de Martín Lutero (1483-1546) . Fue un monje agustino y profesor de Teología en la Universidad de Wittenberg. En 1517, indignado por la venta de indulgencias, especialmente las promovidas por el papa León X para la Basílica de San Pedro, clavó sus 95 Tesis en la puerta de la iglesia de Wittenberg (Alemania). El contenido de estas 95 Tesis contra las indulgencias abrió un debate académico que atacaba la autoridad del Papa para conceder indulgencias y criticó la práctica de la compra de la salvación.

La Reforma que proponía Lutero se fundamentó en estos principios básicos:
- La salvación mediante la fe (Sola Fide), donde se afirmaba que la salvación del alma se conseguía únicamente por la fe en Dios, no por las buenas obras ni por la compra de indulgencias. El ser humano era esencialmente pecador.
- Sacerdocio universal: Todos los creyentes eran sus propios sacerdotes. No se necesitaba un clero intermedio. Proponía la abolición del celibato sacerdotal y redujo el número de sacramentos, manteniendo el bautismo y la eucaristía.
- La Biblia como única fuente de verdad religiosa. Se negó la tradición de la Iglesia y el magisterio del Papa. Por ello, se tradujo al alemán para que todos pudieran leerla e interpretarla.
- Sólo Jesucristo era el único mediador entre Dios y el hombre. Se rechazó el culto a la virgen y a los santos.
Lutero fue apoyado por los príncipes y nobles alemanes que adoptaron la doctrina luterana, deseosos de hacerse con las propiedades de la Iglesia y de reforzar su autoridad frente al emperador Carlos V y al Papa. Éste excomulgó a Lutero en 1521 y el emperador español Carlos V convocó a Lutero a que se retractara (Dieta de Worms en 1521). Lutero se negó rotundamente con la famosa frase: «¡No puedo hacer otra cosa; esta es mi postura! ¡Que Dios me ayude!«
La Contrarreforma.
Este es el nombre que recibió la respuesta de Iglesia Católica a la imparable expansión protestante, y que surgió como con un movimiento de renovación interna conocido como Contrarreforma o Reforma Católica. Su objetivo fue la corrección de los propios errores y, sobre todo, la defensa de los dogmas de la fe católica.
El primer paso fue la convocatoria por el papa Pablo III del Concilio de Trento, cuyas sesiones se celebraron entre 1545 y 1563. En ellas participaron los obispos y cardenales más importantes con los siguiente objetivos fundamentales:
- Fijar la doctrina (rechazo al protestantismo). Se reafirmó la validez de las obras (no solo la fe) para conseguir la salvación. El Papa era el jefe supremo de la Iglesia y se mantuvo el culto a la Virgen y los Santos. Se mantuvieron los siete sacramentos. La Biblia Vulgata (traducida al latín por San Jerónimo) y la tradición de la Iglesia se convertían en las únicas fuentes de fe.
- Reformar la disciplina (renovación interna). Se crearon seminarios para mejorar la formación del clero. Se prohibió la venta de cargos eclesiásticos. Los obispos y sacerdotes debían residir en su diócesis y cuidar de sus fieles. Se reforzó la disciplina y la moralidad del clero.

La Iglesia Católica utilizó tres instrumentos principales para frenar la expansión protestante:
- La Compañía de Jesús (Jesuitas). Fundada por San Ignacio de Loyola en 1540, fue una orden religiosa clave. Se caracterizó por su disciplina, su voto de obediencia directa al Papa y su excelente formación intelectual. Se dedicaron principalmente a la enseñanza y a la misión (evangelización en América, Asia y África), recuperando territorios para el catolicismo.
- La Inquisición. Fue un tribunal eclesiástico encargado de perseguir y castigar a quienes se desviaban de la ortodoxia católica (herejes), especialmente protestantes. En España, el Tribunal del Santo Oficio ya existía, pero se reforzó su actividad.

- El Índice de Libros Prohibidos. Se elaboró una lista de libros cuya lectura se prohibió a los católicos por considerarlos contrarios a la fe o la moral.
En definitiva, la Reforma y la Contrarreforma dividieron permanentemente a Europa en dos grandes bloques religiosos: el protestante (principalmente en el norte y centro de Europa) y el católico (el sur, con España a la cabeza). Esta fractura religiosa no solo cambió la forma de entender la fe, sino que también fue el origen de frecuentes conflictos y guerras en el futuro.
2.2.2 Conflictos entre potencias europeas.
A lo largo de la Edad Moderna, las potencias europeas buscaron mantener un equilibrio de poderes. Esto significaba que ninguna potencia debía ser tan fuerte como para imponer su voluntad sobre las demás. Esto se conseguía mediante alianzas entre los países. Si una potencia se volvía demasiado poderosa, las demás se unían para frenarla. Algunos ejemplos fueron:
- En la Guerra de Sucesión Española (1701-1714), las potencias europeas se aliaron para evitar que Francia y España se unieran bajo un mismo rey.
- Guerra de los Siete Años (1756-1763). A lo largo del siglo XVIII se formaron diferentes alianzas entre las potencias europeas, dando lugar a este conflicto que enfrentó a Gran Bretaña y Prusia contra Francia, Austria y Rusia.
El equilibrio de poderes fue un factor clave en la política europea de la Edad Moderna. Aunque no evitó las guerras, sí contribuyó a limitar el poder de las potencias más ambiciosas y a mantener una relativa estabilidad en el continente. En consecuencia, este equilibrio de poderes contribuyó a la estabilidad relativa de Europa durante la Edad Moderna, pero también provocó constantes guerras y tensiones entre las potencias. El sistema de equilibrio de poderes se mantuvo hasta las guerras napoleónicas a principios del siglo XIX, cuando Napoleón Bonaparte intentó imponer su dominio sobre Europa.
3. Cambios económicos.
A partir del siglo XV los europeos se embarcaron en una intensa campaña de exploración y conquista de nuevas tierras, lo que llevó al descubrimiento de América y la apertura de nuevas rutas comerciales. Este proceso de expansión fue posible gracias a:
🔴 Los avances tecnológicos: La mejora de la navegación, la cartografía y la construcción de barcos permitió a los europeos realizar viajes más largos y seguros. Todo esto fue posible gracias a una combinación de ingenio y adaptación destacando principalmente:
- La Carabela: Una síntesis perfecta entre la robustez de los barcos nórdicos y la agilidad de las naves mediterráneas. Su uso de velas latinas (triangulares) permitía navegar «a bolina» (contra el viento), algo crucial para las expediciones atlánticas.
- Instrumentos de orientación: La difusión de la brújula (traída de Oriente) y el perfeccionamiento del astrolabio permitieron a los marinos calcular su posición mediante las estrellas, perdiendo el miedo a alejarse de la línea de costa (navegación de altura).
- Cartografía: Los portulanos, mapas detallados que marcaban distancias y accidentes geográficos, se convirtieron en herramientas estratégicas de primer orden.
🔴 La búsqueda de nuevas rutas comerciales: Los europeos buscaron nuevas rutas para llegar a las Indias Orientales y obtener especias (clavo, pimienta, canela) para conservar los alimentos, seda y otros productos valiosos.
- La caída de Constantinopla (1453) en manos de los turcos otomanos bloqueó las rutas terrestres tradicionales (Ruta de la Seda). Esto generó una necesidad urgente de encontrar una ruta marítima directa hacia las «Indias» para evitar a los intermediarios musulmanes y los altos aranceles que había que pagar..
- El proyecto portugués: Portugal, bajo el impulso de Enrique el Navegante, buscó rodear África para llegar a la India, mientras que la Corona de Castilla, años después, aceptaría el arriesgado plan de Colón de navegar hacia el oeste para buscar la llegada a China e India.

Imagen creada con una herramienta de inteligencia artificial generativa y posteriormente
editada por el autor.
🔴 El afán de conquista y la búsqueda de riquezas: Los europeos buscaron nuevas tierras para conquistar y explotar sus recursos naturales (oro y plata) para acuñar moneda y sufragar los gastos de los nuevos Estados Modernos y sus ejércitos permanentes. El espíritu de cruzada y ascenso social para muchos hidalgos y segundones en un momento que tras la Reconquista de la P. Ibérica, buscaron obtener gloria, tierras y riquezas. El éxito económico se convirtió en un motor de prestigio político para monarquías como la de los Reyes Católicos,
La expansión europea tuvo unas consecuencias profundas para el continente europeo:
- Conquista y colonización de América: Los europeos conquistaron y colonizaron gran parte de América, lo que les permitió acceder a nuevas tierras, recursos y mano de obra.
- El comercio colonial y la economía-mundo: Se estableció un sistema de comercio colonial en el que los productos coloniales eran exportados a Europa y los productos manufacturados europeos eran exportados a las colonias.
- Intercambios culturales y conflictos entre imperios: La expansión europea provocó un intercambio cultural entre los europeos y los pueblos de las Américas, pero también generó conflictos y violencia.
4. Transformaciones sociales.
La Edad Moderna comienza con el fin del feudalismo y el reforzamiento del poder de los monarcas. Este es el primer gran cambio que afectó a la sociedad estamental.
Durante los siglos XV y XVI la población europea experimentó un crecimiento sostenido, lo que provocó migraciones dentro de Europa y hacia las colonias americanas. Los monarcas comenzaron a centralizar el poder (Monarquía autoritaria). Se crearon ejércitos permanentes y una burocracia para administrar el reino, lo que debilitó el poder de los nobles y los eclesiásticos. La alta nobleza dejó de ser una clase guerrera para convertirse en una nobleza cortesana, dependiente de la figura del rey. Que a cambio de títulos, cargos y honores, renunció a su autonomía política. El clero también se sometió a la autoridad real, que buscó controlar el nombramiento de los cargos eclesiásticos.

Los Reyes Católicos en España fueron un claro ejemplo de Monarquía autoritaria. Crearon un ejército profesional y la Santa Hermandad para acabar con los abusos de la nobleza. Sometieron a los nobles y crearon la Inquisición, un tribunal que les permitió controlar tanto a la nobleza como al clero.
El siglo XVII se caracterizó por el auge de las monarquías absolutas y el desarrollo del mercantilismo, un sistema económico que benefició a la burguesía. La burguesía, enriquecida por el comercio y la banca, ya no era un estamento marginal. Su poder económico era fundamental para la monarquía, que a menudo necesitaba de sus préstamos para financiar guerras. Sin embargo, ésta siguió careciendo de los privilegios y el poder político de la nobleza. Este contraste entre el poder económico y la falta de poder político generó la tensión que explotaría más tarde (Revoluciones del siglo XVIII).

El rey Luis XIV de Francia, el «Rey Sol«, fue el máximo exponente del absolutismo. Construyó el Palacio de Versalles para tener a la nobleza bajo su control y evitar que conspirara contra él.
El siglo XVIII marcó la crisis definitiva de la sociedad estamental. Las ideas de la Ilustración cuestionaron abiertamente el sistema estamental. Las ideas de igualdad, libertad y razón se extendieron por Europa, erosionando las bases de la sociedad estamental. La burguesía, con gran poder económico, comenzó a reclamar poder político.
La corriente de la Ilustración con pensadores como Montesquieu, Rousseau y Voltaire criticaron la sociedad estamental, los privilegios de la nobleza y el clero, y el poder absoluto del rey. Propusieron la división de poderes, la soberanía nacional y la igualdad ante la ley. La burguesía, a pesar de su riqueza, estaba excluida de la toma de decisiones y sometida a impuestos y a la arbitrariedad del rey y los nobles. Esto alimentó su deseo de un cambio radical. La burguesía dejó de intentar imitar a la nobleza y, a finales del siglo XVIII, se convirtió en la principal fuerza impulsora del cambio. La sociedad estamental se mostró como un sistema obsoleto e injusto, que frenaba el desarrollo económico y social.

La Revolución Francesa de 1789, liderada por la burguesía y apoyada por el pueblo, pusieron fin al Antiguo Régimen. Se eliminaron los privilegios de la nobleza y el clero, y se proclamaron los principios de libertad, igualdad y fraternidad.
5. Pensamiento y arte.
5.1. El Humanismo.
El Humanismo fue el gran movimiento intelectual del Renacimiento que se caracterizó por poner al ser humano en el centro de todo. Surgió en Italia y se desarrolló entre los siglos XIV y XVI.
Tras la etapa medieval, donde la vida y el conocimiento giraban en torno a Dios (teocentrismo), los humanistas proponían una visión antropocéntrica del mundo, en el que el hombre y sus capacidades eran lo más importante.
Los humanistas recuperaron los textos clásicos de Grecia y Roma para estudiar temas como la política, la historia y la filosofía, no solo para entender el pasado, sino para mejorar el presente. Tenían una confianza ciega en la razón, creían que el ser humano podía entender el mundo y a sí mismo a través de la razón, sin necesidad de que todo se explicara a través de la fe. Defendían la libertad de pensamiento y la capacidad del individuo para perfeccionarse y alcanzar grandes logros.
Algunos humanistas destacados fueron Erasmo de Róterdam, conocido como «el príncipe de los humanistas«. En su obra más famosa, Elogio de la locura, criticó con humor la corrupción de la Iglesia y las supersticiones de la sociedad. Un ejemplo de humanista español fue Antonio de Nebrija, que publicó la primera Gramática Castellana en 1492, demostrando que el castellano era una lengua culta al mismo nivel que el latín.
La Edad Moderna fue el comienzo de la Revolución Científica. Por primera vez, los pensadores se alejaron de las explicaciones religiosas para entender el mundo a través de la observación y la razón. Un ejemplo fue Galileo Galilei (1564-1642), considerado el padre de la ciencia moderna. Sus observaciones con el telescopio le permitieron defender el heliocentrismo (la idea de que la Tierra gira alrededor del Sol), una teoría que contradecía las enseñanzas de la Iglesia y que le llevó a ser juzgado por la Inquisición. O René Descartes (1596-1650) un filósofo francés que fue el padre del Racionalismo. Su famosa frase «Pienso, luego existo» sienta las bases de un nuevo método filosófico basado en la razón y la duda. O Isaac Newton (1643-1727) que con sus descubrimientos sobre la gravedad y las leyes del movimiento en el siglo XVII cambiaron para siempre nuestra comprensión del universo.
Aunque a pesar de los avances en el conocimiento, la superstición y el fanatismo religioso siguieron muy presentes. El Tribunal de la Inquisición en España persiguió a aquellos que se apartaban de la fe católica. Al mismo tiempo, en toda Europa, miles de personas (principalmente mujeres) fueron acusadas de brujería y ejecutadas en una trágica muestra de miedo e intolerancia.

Brujería y persecución religiosa.
Aunque la Edad Moderna fue una época de avances, la intolerancia y la superstición seguían muy presentes. La Inquisición fue el principal tribunal de la Iglesia católica para perseguir la herejía. Su objetivo era mantener la pureza de la fe, y para ello utilizaba la tortura y castigos ejemplares. Entre los siglos XV y XVII, miles de personas (principalmente mujeres ancianas y solteras) fueron acusadas de brujería, juzgadas y quemadas en la hoguera. Se las consideraba responsables de malas cosechas, enfermedades o cualquier desgracia. Este fenómeno se alimentó del miedo a lo desconocido, la superstición y los conflictos religiosos de la época, tanto en países católicos como protestantes.
Un ejemplo fue "El Malleus Maleficarum", un manual publicado en 1487 que servía para identificar, interrogar y juzgar a las supuestas brujas.
5.2. Arte.
Entre los siglos XV y XVII se desarrollaron principalmente dos estilos artísticos en Europa que reflejaron la evolución cultural de un continente en constante cambio: el arte renacentista y barroco.

5.2.1. El Renacimiento.
El arte del Renacimiento supuso una renovación de la antigüedad clásica impulsada por el Humanismo. Se originó en Florencia durante el siglo XV (Quattrocento) y se extendió hacia Roma y Venecia en el siglo XVI (Cinquecento). Este movimiento consolidó el antropocentrismo y la racionalidad matemática frente al teocentrismo del período medieval anterior.
🔴 El Quattrocento (S. XV), estuvo marcado por la experimentación y la conquista de la realidad.
- En arquitectura, se rompió con el arte gótico medieval y se recuperaron los órdenes clásicos, la proporción a escala humana, el arco de medio punto y la cúpula. Filippo Brunelleschi construyó la monumental Cúpula de Santa María del Fiore y la Iglesia de San Lorenzo, mientras que Leon Battista Alberti teorizó y diseñó la fachada de Santa María Novella.
- La escultura se independizó de la arquitectura. Recuperó el naturalismo, el estudio anatómico y el relieve con perspectiva geométrica o schiacciato. Lorenzo Ghiberti esculpió las Puertas del Paraíso y Donatello revolucionó el género con su David exento en bronce y el monumento ecuestre al Gattamelata.
- La pintura de este período distribuyó los objetos según las leyes de la perspectiva lineal de punto de fuga. Masaccio sentó las bases de la representación científica del espacio en La Trinidad y El tributo, mientras que Sandro Botticelli aunó el dibujo depurado y el lirismo neoplatónico en el Nacimiento de Venus y La Primavera.
🔴 El Cinquecento (S. XVI) y el Manierismo fue un período de madurez del clasicismo anterior y a partir de 1527 derivó en el Manierismo, caracterizado por la ruptura de normas clásicas.
- En la arquitectura buscó la monumentalidad inspirada en la Roma imperial bajo el mecenazgo papal. Destacó Donato Bramante con el Templete de San Pietro in Montorio, Miguel Ángel con la Cúpula de San Pedro y el vestíbulo de la Biblioteca Laurenciana, y Andrea Palladio con la perfecta simetría de su Villa Rotonda.
- En la escultura se optó por la monumentalidad y la expresión del alma (terribilitá). Miguel Ángel se convirtió en el mejor representante con el David, el Moisés y el recurso expresivo del non finito en la Piedad Rondanini. Los manieristas, como Giambologna, impusieron la figura serpentinata y la multifacialidad (El rapto de las Sabinas).
- En la pintura se consolidó el claroscuro y el óleo sobre lienzo. Leonardo da Vinci aportó la perspectiva aérea y el sfumato en La Gioconda y La Última Cena; Rafael encarnó la armonía compositiva en La Escuela de Atenas; y Miguel Ángel plasmó anatomías musculosas y de colosal volumen en la Capilla Sixtina. En Venecia, Tiziano priorizó el color y la atmósfera sobre el dibujo.
En ESPAÑA el Renacimiento se asimiló de forma gradual condicionado por un fuerte sustrato gótico-mudéjar y el arraigo religioso de la contrarreforma. Su arquitectura se divide en tres fases: el decorativo Plateresco (fachada de la Universidad de Salamanca), el sobrio Purismo o clasicismo (patio del Palacio de Carlos V ) y el severo manierismo Herreriano (Monasterio de El Escorial ). En escultura sobresalió el canon alargado y expresivo del San Sebastián de Alonso Berruguete. En pintura la figura más importante fue El Greco. De formación bizantina y veneciana, adoptó un lenguaje manierista personal de figuras alargadas de forma helicoidal, colores fríos, desmaterialización espacial y un misticismo que podemos observar en El entierro del conde de Orgaz y El expolio.

5.2.2. El Barroco.
El arte Barroco se desarrolló durante el siglo XVII y parte del XVIII, y supuso la distorsión completa de los valores clásicos del Renacimiento. Tuvo su origen en Roma, foco de la propaganda contrarreformista de la Iglesia católica, y se extendió por toda Europa y América Latina, adaptándose tanto al poder absoluto de los reyes (Barroco cortesano) como al pragmatismo de la burguesía protestante de los Países Bajos.
🔴 Sus características más importantes fueron la búsqueda de la unidad de las artes, donde la arquitectura acoge a la pintura y la escultura creando un theatrum sacrum (teatro sagrado) o escenografía persuasiva para el espectador. Sus principios estéticos fueron el dinamismo y el movimiento real o sugerido, la expresividad emocional, la tensión dramática y un constante juego de contradicciones y contrastes (luces y sombras, curvas y contracurvas).
🔴 En Italia y Europa (Flandes y Holanda) se caracterizó por:
- Arquitectura: Rompió con el equilibrio clásico empleando fustes salomónicos, cornisas onduladas y fachadas con movimiento cóncavo-convexo. Destacan Carlo Maderno (Fachada de San Pedro del Vaticano), Gian Lorenzo Bernini (Plaza de San Pedro y el monumental Baldaquino de bronce) y Francesco Borromini con su genial dinamismo ondulante en la iglesia de San Carlos de las Cuatro Fuentes. En Francia, predominó el sobrio clasicismo cortesano del Palacio de Versalles de Mansart y Le Vau.
- Escultura: Se caracterizó por la asimetría, las composiciones en aspa, los ropajes flotantes y la gran calidad técnica. Gian Lorenzo Bernini fue el maestro indiscutible, plasmando un dinamismo inigualable en Apolo y Dafne, Éxtasis de Santa Teresa y su David en tensión.
- Pintura: Se consagró el predominio de la luz, el color sobre el dibujo y las composiciones en diagonal.
- En Italia coexistieron el tenebrismo naturalista de Caravaggio (La vocación de San Mateo), el clasicismo de Annibale Carracci (Bóveda del Palacio Farnesio) y el ilusionismo decorativo al fresco de Andrea Pozzo (Bóveda de San Ignacio).
- En Flandes, Peter Paul Rubens encarnó la sensualidad y el dinamismo (Las Tres Gracias), mientras que en Holanda, el realismo burgués se plasmó en el claroscuro de Rembrandt (La ronda de noche) y en la intimidad lumínica de Jan Vermeer (Vista de Delft).
🔴 En España, el arte Barroco estuvo condicionado por la crisis del Siglo de Oro, y destacó por su profundo sentimiento religioso y su afán contrarreformista.
- Arquitectura: Partió de la sobriedad post-herreriana con Juan Gómez de Mora (Plaza Mayor de Madrid), evolucionando hacia el abigarrado decorativismo de José Benito de Churriguera (Retablo de San Esteban) y de Fernando Casas y Novoa (Fachada del Obradoiro en la Catedral de Santiago).
- Escultura (Imaginería): Se usó de forma exclusiva la madera policromada con postizos reales para conmover a los fieles en los retablos y pasos procesionales. Destacaron Gregorio Fernández (Cristo yacente), Martínez Montañés (Cristo de la Clemencia), Alonso Cano (Inmaculada del Facistol) y Francisco Salzillo (La oración en el huerto).
- Pintura: Dominada por un naturalismo místico. Su momento cumbre llegó con Diego Velázquez, maestro de la perspectiva aérea y de la luz en Las Meninas, Las hilanderas y Los borrachos. Destacan también el tenebrismo dramático de José de Ribera (El martirio de San Felipe), la sencillez espiritual de Francisco de Zurbarán (San Hugo en el refectorio), la delicadeza de Bartolomé Esteban Murillo (La Sagrada Familia del pajarito) y el dramatismo de las vanitas de Juan de Valdés Leal (In ictu oculi).

5.2.3. El arte de finales del XVIII.
A partir de mediados del siglo XVIII se produce un proceso de transición desde el Rococó, un arte sensual, íntimo y aristocrático centrado en el disfrute y la comodidad decorativa (rocalla), hacia el Neoclasicismo, una corriente racional impulsada por la Ilustración y los descubrimientos de las antiguas ciudades romanas de Herculano y Pompeya. Este nuevo estilo buscaba la belleza ideal, la sobriedad y la educación cívica mediante la imitación de los cánones grecolatinos.
- Rococó (Primera mitad del XVIII): Se desarrolló en interiores, dominó la asimetría y la comodidad. En pintura triunfó el color, la luz clara y los tonos pastel, plasmados en las fiestas galantes de Watteau (Peregrinación a la isla de Citera), las mitologías de Boucher (El aseo de Venus) y la frivolidad lúdica de Fragonard (El columpio).
- Neoclasicismo (Segunda mitad del XVIII): En arquitectura predominaron las formas geométricas puras y la funcionalidad civil, como el Panteón de París de Soufflot. En escultura, Canova recuperó el mármol blanco pulido y la contención formal (Paulina Bonaparte). En pintura, se impuso el dibujo sobre el color y la temática moralizante de David (El juramento de los Horacios).
- En España: La transición se consolidó a través de la Real Academia de San Fernando. En arquitectura sobresalió la sobriedad de Juan de Villanueva (Museo del Prado). Y el genio de Francisco de Goya personificó de forma única este puente: comenzó plenamente ligado al color y la alegría del Rococó en sus cartones para tapices (El quitasol), asimiló composiciones neoclásicas y finalmente rompió con el academicismo para anticipar, con absoluta libertad expresiva, el Romanticismo y la pintura contemporánea (El tres de mayo).
Si te gusta el contenido y quieres apoyar el proyecto…


